Desde que anunciaron su decisión de mudarse a Forest Lodge, los problemas no han dejado de aumentar para los príncipes de Gales. Tanto es así que, ahora, Kate Middleton y su hija Charlotte se enfrentan a un nuevo conflicto.
Todo parecía un sueño hecho realidad cuando los futuros reyes anunciaron que a finales de año van a abandonar Adelaide Cottage, su casa desde 2022, para instalarse en su nuevo hogar. Vivienda que está situada en un entorno más tranquilo y rodeado de naturaleza.

Todo apunta a que Forest Lodge será la residencia estable del príncipe Guillermo, Kate Middleton y sus hijos, incluso cuando él ocupe el trono británico. De hecho, a día de hoy, el nuevo hogar de la princesa Charlotte y sus dos hermanos está siendo reformado a su medida con el presupuesto privado de sus padres.
Sin embargo, los Gales se han encontrado con un escenario para nada favorecedor: el rechazo y la preocupación de quienes serán sus nuevos vecinos. Personas que no se lo han pensado dos veces a la hora de dejar al descubierto su desacuerdo ante la decisión que han tomado los futuros reyes británicos.
Kate Middleton y su hija Charlotte se enfrentan a un nuevo conflicto antes de mudarse a Forest Lodge
En un primer momento, llegaron las quejas por las incomodidades ocasionadas por las obras en la finca. Ahora la preocupación de los vecinos de la zona es que la llegada de la princesa Charlotte y su familia traiga consigo una invasión de visitantes y curiosos.
El plan del príncipe Guillermo y Kate Middleton es instalarse en Forest Lodge antes de finalizar el año. Sin embargo, las familias de alrededor sostienen que la vivienda ofrece menos intimidad que su actual residencia. Por ello, creen que la mudanza traerá consigo ruido, periodistas, fotógrafos y un continuo trasiego de turistas.

Como era de esperar, los medios de comunicación británicos no ha tardado en acudir al lugar para hablar con los residentes y conocer de primera mano cómo es la vida allí. Pero a los vecinos no les preocupa lo que ya conocen, sino lo que está por llegar.
Los habitantes del Parque Residencial Cranbourne Hall serán quienes convivan más de cerca con la pareja real y sus hijos George, Charlotte y Louis. Ellos le han explicado al Daily Mail que Forest Lodge no ofrece tanta privacidad como Adelaide Cottage, su actual hogar.

De hecho, es precisamente esa diferencia la que está alimentando el temor de los vecinos a perder la tranquilidad. Jean Reeve, de 87 años, ha compartido su punto de vista con el periódico:
“Les doy la bienvenida. Pero espero que los turistas les permitan vivir allí tranquilamente como familia. Es un lugar menos privado que su antigua casa, así que no me gustaría que la gente pasara y dijera: «Ah, ahí es donde viven»”.
El mismo medio ha publicado en las últimas semanas información sobre las obras que se están realizando en la finca y en sus alrededores. Entre otras cosas, se ha llevado a cabo la instalación de nuevas medidas de seguridad, como, por ejemplo, una valla metálica alrededor de la fachada de la casa.
Además, según reveló People, para proteger su privacidad, los padres de la princesa Charlotte no desean que sus escoltas residan con ellos en la finca. Asimismo, el personal más cercano tampoco se instalará allí.
De hecho, según ha trascendido, la niñera española María Turrión Borrallo y los trabajadores de limpieza "probablemente se alojarán en propiedades más pequeñas cercanas".