El nombre de Pablo Urdangarin ha vuelto a ocupar titulares este verano, y no precisamente por sus éxitos deportivos. A sus 24 años, el hijo de la infanta Cristina ha tomado una decisión familiar que ha impactado directamente en su padre, Iñaki Urdangarin. Junto a su novia, el joven ha trazado una línea clara que supone un verdadero disgusto para el exduque de Palma.
En las últimas semanas, se ha comentado que Iñaki quería afianzar su vida con Ainhoa Armentia y contar con el visto bueno de sus hijos. Sin embargo, la realidad es muy distinta y más complicada de lo que él habría deseado. Tanto Pablo como su novia han rechazado participar en encuentros familiares con la pareja del exjugador de balonmano.

El disgusto ha llegado cuando ambos han expresado que no quieren tener ningún tipo de vínculo con Ainhoa Armentia. El motivo no es un capricho, sino una forma de proteger a la infanta Cristina y evitar más tensiones dentro de la familia. Aunque ha pasado varios años desde la separación, las heridas siguen abiertas y los hijos se han posicionado de forma firme contra la nueva pareja de Iñaki Urdangarin.
Pablo Urdangarin lidera el rechazo familiar hacia Ainhoa Armentia
Esta postura no es nueva, pero ahora se ha hecho más evidente, pues los hijos han dejado claro que las vacaciones y encuentros familiares serán siempre sin Ainhoa. La incomodidad que sienten hacia ella ha forzado a Iñaki a dividir su tiempo en dos agendas separadas. Así, sus planes con los hijos nunca coinciden con los que organiza con Armentia.

El trasfondo de este rechazo se entiende mejor recordando cómo se produjo la separación de sus padres. La infanta Cristina mantuvo la discreción durante años y, según algunos, esperaba que Iñaki intentara una reconciliación. Cuando salió a la luz la relación con Armentia, la situación se volvió insostenible, dejando a los hijos con un golpe difícil de asumir que aún pesa en su comportamiento.
La nueva vida de Iñaki Urdangarin choca con la lealtad de Pablo Urdangarin a la infanta Cristina
Mientras tanto, Iñaki ha intentado mantener una vida estable al lado de su nueva pareja. Desde que se conocieron en Vitoria, su relación ha ido consolidándose, aunque siempre bajo la sombra del rechazo de sus hijos. Él desea que exista una convivencia fluida y una cierta armonía, pero la realidad muestra que el proceso será más lento de lo que esperaba.

El disgusto no es solo por la negativa puntual de Pablo Urdangarin y su novia, sino por la constatación de que el tiempo no ha suavizado las posturas. El exduque de Palma quiere rehacer su vida con Ainhoa, pero sus hijos siguen defendiendo la lealtad hacia su madre como una prioridad. Por ahora, las posiciones parecen firmes y todo indica que Iñaki tendrá que seguir lidiando con una doble vida familiar durante bastante tiempo.