El plato típico de la gastronomía española que es una de las debilidades de El Gran Wyoming
En un mundo donde muchos presumen de su amor por la cocina internacional, la italiana, la japonesa o la mexicana, hay quienes siguen defendiendo la riqueza de la gastronomía española. Uno de ellos es El Gran Wyoming, el popular comunicador madrileño que ha confesado en más de una ocasión su pasión por la comida de toda la vida. De hecho, tiene un plato favorito que le resulta irresistible.
Se trata de una receta contundente, tradicional y con raíces muy marcadas, que refleja la esencia de la cocina más auténtica. Y que, además, le vincula con una zona de nuestro país muy especial para él.
El Gran Wyoming es un enamorado de una receta muy tradicional
El Gran Wyoming es una de las grandes figuras mediáticas de nuestro país. De ahí que cuenta con miles de seguidores, que quieren conocer todo sobre él, incluso detalles de su vida personal. Y a ellos les ha ido dando puntualmente datos de su ámbito más privado.
Sí, como, por ejemplo, cuando reveló que le apasiona un plato muy tradicional. En concreto, al Heraldo le confesó que le encanta el ternasco de Aragón. Una receta contundente de esta tierra de la que era oriundo su padre, que nació concretamente en Monreal del Campo.
Es una propuesta culinaria que se elabora con cordero joven, criado en Aragón y alimentado con leche materna y cereales naturales. Este tipo de carne es famoso por su textura tierna y su sabor intenso, lo que la diferencia de manera notable. Es, sin duda, uno de los productos más representativos de la cocina aragonesa.
Wyoming reconoció que ese plato tiene un valor especial para él, no solo por su sabor, sino también por el vínculo emocional que le une a la tierra de su padre. Comer ternasco, para él, es una manera de mantener vivo ese lazo familiar y de recordar sus raíces turolenses.
Un plato con historia que seduce a los paladares más exigentes, incluido el de El Gran Wyoming
En Aragón, el ternasco se prepara asado al horno, acompañado de patatas panadera o guarniciones sencillas que permiten apreciar el sabor natural de la carne. Los cocineros locales suelen aromatizarlo con ajo, perejil, aceite de oliva virgen extra, sal y, en algunos casos, un toque de vino blanco o limón. Es una receta sencilla, pero llena de matices, capaz de conquistar a cualquier comensal.
De hecho, tanto en Zaragoza, como en Huesca o Teruel, es fácil encontrar este plato en restaurantes y bares. En algunos lugares se considera incluso el centro de las celebraciones familiares y festivas. No hay banquete importante en Aragón sin un ternasco presidiendo la mesa, y eso explica por qué se ha convertido en una de las pasiones confesables del comunicador.
El ternasco de Aragón no es solo un manjar, sino también un símbolo de identidad gastronómica. Su historia se remonta a siglos atrás, cuando el pastoreo era una de las principales actividades económicas de la región. Las condiciones naturales del territorio han dado lugar a un producto único, protegido bajo la Indicación Geográfica Protegida (IGP).
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Según los expertos, el secreto de un asado perfecto reside en el tiempo y la temperatura. Debe cocinarse lentamente, en horno tradicional, durante más de una hora y media, para lograr una carne tierna y una piel dorada y crujiente.
La receta tradicional incluye muy pocos ingredientes, pero exige paciencia y cariño. Y eso es precisamente lo que más valora El Gran Wyoming: el respeto por la cocina artesanal y el gusto por los sabores auténticos.
En un momento en que proliferan las cocinas de fusión, el presentador de La Sexta reivindica la comida de siempre, la que huele a hogar y a campo. Su amor por el ternasco refleja esa filosofía vital: disfrutar de lo sencillo, de lo que tiene historia y alma. No es de extrañar que el plato aragonés sea, para él, un auténtico símbolo de placer y memoria.