José Manuel Pinto confiesa algo sobre Lamine Yamal y sorprende a todos
La memoria culé guarda personajes que conectan con la grada más allá del césped. Entre ellos figura José Manuel Pinto, un portero muy particular que dejó huella en vestuario y afición. En Catalunya siempre se le recuerda por su carisma y una personalidad diferente. Ahora, lejos del foco competitivo, vuelve a escena con una confesión inesperada.
En una charla distendida con Josep Pedrerol, el gaditano se abrió sin filtros. “El fútbol me encantaba jugarlo; verlo, nunca”, reconoció con naturalidad desarmante. Pedrerol le puso el anzuelo actual: “Entonces, ¿no sabes cómo juega Lamine Yamal?”. Pinto respondió con honestidad absoluta: “No, no mucho… Mi niño me mantiene un poco al tanto, ve todo”. Matizó que sí ha visto “highlights”, pero que no acostumbra a sentarse frente a un partido completo. La sinceridad sorprendió por el contexto, porque el nuevo “10” del Barça monopoliza elogios cada semana.
Un culé atípico que eligió la música y mantiene el apego a Barcelona
Pinto recordó que su pasión real siempre convivió con otra inquietud creativa. Hoy firma como “Pinto Wahin” y dedica su energía a la producción musical. Explicó que incluso en su etapa profesional evitaba verbalizarlo en el vestuario para no desentonar. “Nunca me ha gustado ver fútbol y hacía música”, dijo entre sonrisas. Aun así, remarcó que percibe “el cariño de la gente cuando voy a Barcelona”, señal de su legado emocional.
El exguardameta también habló de su unión con Leo Messi, a quien trató desde la cercanía. “Para mí es mi amigo”, respondió cuando le preguntaron por el argentino. Describió a Leo como “un líder sin hablar”, capaz de transformar el ambiente al pisar el césped. Recordó que compartían hábitos, como el mate, y un enfoque muy familiar que reforzó su sintonía. “Nunca he visto a nadie como él”, añadió, subrayando la dimensión única del rosarino.
Las palabras de Pinto invitan a separar idolatría mediática y consumo intensivo de fútbol. Su visión no cuestiona el talento de Lamine Yamal, sino que retrata una forma diferente de vivir el juego. El canterano, hoy bandera deportiva del club, convive con una atención enorme y exigente. Que un excompañero de leyendas confiese distancia con la pantalla humaniza el debate contemporáneo. En el Barça actual, donde el “10” acapara focos, la reflexión sirve para bajar pulsaciones y valorar rendimientos con pausa.