La princesa Mette-Marit de Noruega ha tomado una decisión inesperada que ha dejado perplejos a quienes siguen de cerca sus pasos. La heredera consorte parecía tener todo preparado para un viaje muy especial, pero finalmente ha dado marcha atrás, generando un debate que no ha tardado en llegar a la opinión pública.
El cambio ha ocurrido en un momento delicado para la Casa Real noruega. La atención se concentra tanto en su salud como en la situación judicial de su hijo, Marius Borg. La pregunta ahora es inevitable: ¿qué hay detrás de esta decisión tan llamativa?

La princesa Mette-Marit da marcha atrás en su viaje a Nueva York
Durante los últimos meses, la Familia Real de Noruega ha vivido entre la expectación y la preocupación. El país se prepara para conmemorar el bicentenario de la emigración noruega a Estados Unidos, un acto de gran relevancia histórica. Además, se esperaba ver a los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit como anfitriones de excepción.
Sin embargo, este plan se ha visto interrumpido justo cuando el apellido Borg vuelve a ocupar titulares. El hijo mayor de la princesa, Marius Borg, afronta una situación judicial compleja que amenaza con manchar la imagen de la institución. A esto se suma la enfermedad crónica de la princesa, que en más de una ocasión ha condicionado su agenda oficial.
La Casa Real de Noruega ha confirmado que la princesa Mette-Marit no viajará a Nueva York junto al príncipe Haakon. A través de un comunicado oficial, se ha explicado que Mette-Marit no está en condiciones de realizar desplazamientos largos debido a su enfermedad pulmonar crónica.

El texto difundido por Palacio ha sido claro. "Actualmente, se le ha aconsejado a la princesa no viajar a Estados Unidos debido a su enfermedad pulmonar crónica", apuntaron. La decisión ha sorprendido a los medios locales, ya que este viaje era uno de los más destacados en la agenda de otoño.
Una enfermedad que condiciona su vida y su papel como heredera consorte
La princesa, diagnosticada en 2018, lleva años adaptando sus compromisos públicos a la evolución de esta dolencia. En marzo, la Casa Real ya anticipó que su agenda estaría sujeta a cambios frecuentes: "Tiene síntomas y dolencias diarias que afectan su capacidad para desempeñar sus funciones. La princesa necesita más descanso y su rutina diaria está cambiando más rápidamente que antes".
La fibrosis pulmonar crónica que padece Mette-Marit no solo afecta a su vida privada, sino también a su papel institucional. La princesa ha dejado claro que desea seguir trabajando y apoyando a su marido en la preparación como futuro rey. Sin embargo, las limitaciones físicas marcan su día a día.

El comunicado oficial también señalaba: "La princesa tiene un fuerte deseo de seguir trabajando. Por ello organizaremos su programa oficial en el futuro de la mejor manera posible para que su salud y su trabajo puedan combinarse". Una declaración que refleja tanto la voluntad de la princesa como la preocupación de su entorno.
La sombra de Marius Borg planea sobre la decisión de la princesa
Este giro en la agenda de la princesa Mette-Marit llega en un momento especialmente delicado. Muchos se preguntan si la cancelación responde únicamente a motivos médicos o si también pesa el contexto judicial que atraviesa su hijo mayor.
El caso de Marius Borg ha vuelto a ser noticia en Noruega. La Fiscalía le ha imputado por un total de 32 delitos, y ya hay fecha para que se siente en el banquillo. Este proceso judicial ha generado un terremoto mediático que salpica indirectamente a la Casa Real, pese a que oficialmente se mantiene al margen.

No son pocos los que relacionan la cancelación del viaje con esta situación. Aunque el comunicado oficial habla de cuestiones médicas, algunos analistas noruegos apuntan a la presión mediática como un factor que la princesa no puede ignorar. Al final, la percepción pública siempre termina influyendo en la estabilidad de la institución.
La decisión de la princesa Mette-Marit de cancelar su viaje a Nueva York ha desatado especulaciones en Noruega. Su enfermedad pulmonar crónica y el proceso judicial de Marius Borg dibujan un panorama complejo para la familia real. Ahora, el futuro inmediato dependerá de cómo la princesa logre equilibrar su salud con el peso institucional que representa.