Carolina de Mónaco admite lo que muchos están sospechando sobre Stefano Casiraghi
Carolina de Mónaco ha roto su silencio para hablar sobre su pasado sentimental. La princesa no se lo ha pensado dos veces a la hora de admitir lo que muchos estaban sospechando sobre su difunto marido, Stefano Casiraghi. Palabras que han dejado a más de uno muy conmocionado.
Fue el 29 de diciembre de 1983 cuando los Grimaldi se vistieron de gala para acudir a uno de los eventos familiares más esperados del momento: la boda de Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi.
Sin embargo, lo que nadie podía imaginar es que solo ocho años después, la hermana del príncipe Alberto iba a pasar por uno de los momentos más duros de su vida.
El 3 de octubre de 1990, el conocido empresario italiano de 30 años, Stefano Casiraghi, falleció en un accidente náutico en aguas de Saint-Jean-Cap-Férrat, en la Costa Azul. Una tragedia que dejó a la princesa con tres hijos pequeños a su cargo.
Ahora, más de tres décadas después de la muerte de Stefano Casiraghi, Carolina de Mónaco ha admitido lo que muchos ya sospechaban: este acontecimiento la dejó completamente rota.
Carolina de Mónaco se alejó del foco mediático para superar la muerte de su marido, Stefano Casiraghi
Con el corazón roto, Carolina de Mónaco tomó la decisión de apartarse de la vida pública. Tanto es así que no se lo pensó dos veces a la hora de abandonar su hogar para refugiarse junto a sus hijos en Mas de la Source.
Este antiguo aprisco provenzal, situado en la localidad de Saint-Rémy, región de Les Alpilles, se convirtió en el lugar perfecto para escapar de la presión mediática y de los recuerdos. De hecho, durante una década, dicha construcción del siglo XVII se convirtió en el refugio de Carolina de Mónaco.
Allí pudo llorar tranquila la muerte de Stefano Casiraghi y educar en paz a Andrea, Carlota y Pierre. Además, la princesa aprovechó para integrarse en el día a día del pueblo con absoluta normalidad.
En ese momento, los niños, que todavía eran muy pequeños, fueron matriculados en la escuela pública de Saint-Rémy, donde cursaron sus primeros años de estudio. Además, dicha localidad se encontraba a tres horas de Montecarlo, lo que le permitió a la princesa cumplir con actos oficiales sin necesidad de pasar la noche fuera de casa.
Antes de trasladarse a Mas de la Source, Carolina de Mónaco residía con su familia en Clos Saint-Pierre, propiedad situada en pleno corazón de Mónaco. Sin embargo, decidió cerrarla y alejarse de la vida del Principado tras la muerte de Stefano Casiraghi.
Por suerte, en Saint-Rémy encontró la calma que necesitaba y el respeto de sus vecinos. De hecho, los lugareños se acostumbraron a verla con sus hijos recorriendo el pueblo en bicicleta o comprando en los comercios locales.
Sin compromisos oficiales, las jornadas de Carolina de Mónaco eran sencillas: iba al mercado de flores o acompañaba a sus hijos en las rutinas escolares. Esa vida campestre y sin lujos le permitió afrontar el dolor y disfrutar del crecimiento de sus pequeños.
“Nunca fuimos mimados por preceptores privados”, confesó Carlota Casiraghi en una entrevista con Madame Figaro en 2020. “Enseguida nos adaptamos al colegio público local y fue muy enriquecedor relacionarse con todo tipo de gente desde el punto de vista humano y social”, añadió a continuación.
Aunque han pasado más de 30 años de la muerte de Stefano Casiraghi, los recuerdos de esa etapa siguen muy presentes para sus tres hijos. De hecho, Carlota reconoció hace un tiempo que sufrió mucho cuando tuvo que renunciar a este estilo de vida y regresar a Mónaco.
Con el paso del tiempo, los hijos de Carolina de Mónaco crecieron y empezaron sus estudios en París, lo que marcó un cambio radical en la rutina familiar. Por su parte, la princesa rehizo su vida y reabrió Clos Saint-Pierre, retomando la vida en el Principado. No obstante, Mas de la Source permaneció como casa de vacaciones.