abril 27, 2026

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El zasca de Sílvia Orriols a los tertulianos woke desesperados con su éxito

La líder de Aliança Catalana se dio un baño de masas en la Diada de Catalunya

La Diada 2025 ha confirmado que el procesismo ya no es lo que era. La ANC apenas ha movilizado a unos pocos miles de personas. Las calles de Barcelona distan mucho de aquellas mareas humanas de 2012. En cambio, Aliança Catalana se ha llevado la atención mediática.

Sílvia Orriols llegó al Fossar de les Moreres arropada por cientos. Entre banderas, cánticos y gritos de “presidenta”, su figura crece. No importó que Arran convocara un acto contra su partido. Apenas veinte jóvenes aparecieron y los Mossos los hicieron retroceder.

Baño de masas frente al vacío de la ANC

La batllessa de Ripoll logró convertir su discurso en altavoz del malestar social. En su intervención habló de identidad, seguridad y el futuro del país. Remarcó que “no acabarán con nosotros ni con porras ni pateras”.

Mientras tanto, la ANC convocaba una manifestación cada vez más desinflada. Lejos de los 500.000 asistentes de antaño, apenas quedan recuerdos. La diferencia entre el ascenso de Orriols y la caída de la ANC es abismal. Una muestra de hacia dónde se mueve hoy el soberanismo.

El mensaje que arrasó en X

Pero lo más sonado llegó horas después, en las redes sociales. Orriols lanzó un mensaje demoledor contra tertulianos y analistas que minimizan su fuerza. Fue un zasca directo que rápidamente se hizo viral. Su publicación en X corrió como la pólvora en cuestión de minutos.

“Tots aquests mentiders a sou que pregoneu, a debats i tertúlies, que som 'quatre gats' hauríeu de reflexionar. Si quan no ens coneixia gairebé ningú vam arreplegar 120.000 vots, quants no n'arreplegaríem ara que ens coneix tothom? Aneu tapant la realitat… Quina trompada…”.

La réplica que incomoda al processisme

El mensaje se interpretó como una bofetada al processisme. Durante años, ERC y Junts prometieron fechas y calendarios que nunca llegaron. Ahora, ven cómo una fuerza emergente les roba protagonismo. La crudeza del mensaje de Orriols cala donde ellos ya no llegan.

La reacción en tertulias y debates fue de desconcierto. Algunos periodistas intentaron ridiculizar a Aliança Catalana sin demasiado éxito. Otros reconocieron que los números empiezan a ser preocupantes para los partidos clásicos. La incomodidad entre los analistas subvencionados quedó patente tras su publicación.

Una ANC en caída libre

Los datos lo confirman: la ANC ya no arrastra multitudes. Los últimos barómetros muestran un desplome de apoyo al independentismo tradicional. El 52% de los catalanes dice no querer independencia frente al 40% que sí. La diferencia con el máximo histórico de 2017 es enorme.

Mientras la ANC se apaga, Orriols capitaliza el descontento. Su discurso radical y sin complejos moviliza a un votante cansado del “llirisme”. Ya no habla de calendarios imposibles, sino de identidad, seguridad y control migratorio. Un mensaje mucho más concreto y directo a la base soberanista.

Tensiones con medios y tertulianos

El acto en el Fossar tuvo también sus momentos de tensión. Varios militantes increparon a periodistas de TV3 acusándolos de manipulación. Los Mossos tuvieron que intervenir para evitar incidentes mayores. Una muestra de la crispación que despierta la cobertura mediática del partido.

La propia Orriols, sin embargo, salió reforzada de la situación. Ella se distancia del discurso victimista y acusa a los medios de ocultar la realidad. Esa narrativa conecta con quienes sienten que el establishment político y mediático vive de espaldas al pueblo.

El futuro inmediato de Aliança Catalana

Las encuestas del CEO sitúan a Aliança Catalana en 10-11 escaños. Una cifra que asusta a los partidos tradicionales y que podría crecer más. La estrategia de Orriols no busca pactos, sino marcar territorio ideológico. Su fuerza reside en presentarse como lo opuesto al processisme decadente.

La Diada 2025 ha dejado dos imágenes opuestas: una ANC moribunda y una Orriols desbordada por apoyos. Su zasca a los tertulianos woke resume a la perfección el momento. Lo que parecía una anécdota se ha convertido en un símbolo del cambio.

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