Los Windsor toman una decisión con Sarah Ferguson que alegrará al príncipe Guillermo
Sarah Ferguson, duquesa de York, vuelve a situarse en el centro de la polémica, esta vez por las repercusiones de su relación con Jeffrey Epstein. Aunque su exmarido, el príncipe Andrés, nunca llegó a ser juzgado, en 2019 la institución decidió apartarlo de la vida pública debido a su vinculación con el magnate. Desde entonces, Ferguson se había mantenido en un discreto segundo plano, defendiendo su papel de amiga y apoyo para el padre de sus hijas.
Sin embargo, la reciente filtración de correos privados ha revelado una relación mucho más estrecha y prolongada con Epstein. Incluso después de que este fuera condenado por delitos sexuales contra menores y estuviera bajo nuevas investigaciones judiciales.
Las consecuencias no se han hecho esperar. Varias organizaciones benéficas con las que Sarah Ferguson colaboraba han roto vínculos de manera inmediata, aumentando la presión sobre su figura pública.
Los Windsor han dejado a Sarah Ferguson fuera de un evento familiar
En este contexto, Carlos III ha decidido actuar con una estrategia silenciosa, pero firme: el ostracismo real. Una táctica conocida en la Casa de Windsor y que Ferguson ya ha sufrido en el pasado. El objetivo es claro: mantener la reputación de la institución lejos de cualquier sombra que pueda empañar la imagen de la monarquía británica.
La información, publicada por el Daily Mail, revela que Carlos III ha comunicado a los duques de York que no serán bienvenidos en la tradicional celebración de Navidad de la familia. Se trata de la cita que cada año reúne a los Windsor en Sandringham y que tiene su momento más visible cuando todos acuden a la misa del 25 de diciembre. Sin embargo, esta exclusión no afecta a las princesas Beatriz y Eugenia, quienes, según las fuentes, siempre tendrán un lugar asegurado en las festividades familiares.
El príncipe Guillermo está feliz por el paso que ha dado la familia Windsor gracias a él
El mismo medio que destapó los correos en los que Ferguson se refería a Epstein como un “amigo fiel”, ha señalado que Guillermo ha tenido un papel destacado en esta decisión. El heredero al trono habría aconsejado a su padre marcar distancias claras con Ferguson y con Andrés. Entendiendo que cualquier gesto de proximidad podría interpretarse como una falta de contundencia frente a un escándalo que sigue generando titulares.
En definitiva, la exclusión de Sarah Ferguson de las celebraciones navideñas de los Windsor simboliza un nuevo capítulo en la gestión de esta crisis. Una medida dura, pero aplaudida por Guillermo, que busca garantizar que la institución se mantenga unida y libre de polémicas.