El sistema público de pensiones en España enfrenta un reto histórico. Cada día se jubilan más personas que las que entran a trabajar. Los datos muestran un desequilibrio creciente entre cotizantes y nuevos jubilados. Y el problema, advierte Gonzalo Bernardos, no ha hecho más que empezar.
En declaraciones a Más Vale Tarde de laSexta, el economista catalán fue contundente. España registra 1.020 nuevos jubilados al día frente a 986 jóvenes trabajadores. Una diferencia pequeña, pero que marca una tendencia preocupante. El envejecimiento poblacional está tensionando el sistema como nunca antes.
Un déficit que puede dispararse en los próximos años
El profesor de la Universidad de Barcelona recordó que el déficit actual ronda los 65.000 millones de euros. Es una cifra que el Estado aún puede soportar, asegura Bernardos. Sin embargo, el verdadero riesgo llegará en la próxima década. Allí se jubilarán de golpe millones de nacidos durante el ‘Baby Boom’.

Entre 1957 y 1967 nacieron en España más de 650.000 personas por año. Esa generación masiva está entrando en la edad de retiro. Hoy, señaló el economista, “cada siete minutos se suma un nuevo jubilado al sistema”. Y esa tendencia seguirá al alza durante los próximos años.
La encrucijada de las pensiones
Bernardos planteó tres posibles vías para enfrentar la situación. La primera, subir las cotizaciones sociales, es para él injusta. Los trabajadores actuales, sostiene, ya reciben salarios ajustados. Hacerles pagar más solo agravaría sus dificultades económicas.

La segunda opción sería retrasar la edad de jubilación. En algunos casos aún se mantiene en 65 años si se cotizó lo suficiente. Pero la norma general ya se acerca a 67. “Al resto los veo jubilándose bastante más tarde”, advirtió Bernardos.
La tercera posibilidad: reducir las pensiones
El economista descarta también recortar las pensiones de los jubilados actuales. Considera que muchos de ellos han trabajado durante décadas y no deben pagar el precio de la crisis. Pero reconoce que esa alternativa está sobre la mesa. La sostenibilidad del sistema podría llevar a medidas impopulares.
El debate, en cualquier caso, parece inevitable. España vive más y mejor, lo que es positivo. Pero esa longevidad implica más años cobrando pensiones y menos tiempo cotizando. El equilibrio entre generaciones es el gran desafío económico de las próximas décadas.
Comparaciones y advertencias
Bernardos comparó la situación española con la de otros países europeos. Alemania y Francia también enfrentan problemas similares por el envejecimiento. Sin embargo, España parte de una posición más frágil. Su tasa de natalidad es muy baja y la incorporación de jóvenes al mercado laboral es limitada.
El resultado es un sistema cada vez más presionado. Si no se toman medidas pronto, advierte Bernardos, el desfase podría ser insostenible. La combinación de jubilaciones masivas y escasos cotizantes jóvenes es una bomba de relojería.
Un futuro incierto para las nuevas generaciones
Los jóvenes que hoy trabajan temen no tener pensiones en el futuro. Bernardos entiende esa preocupación, pero insiste en que el sistema no está al borde del colapso. Con reformas a tiempo, asegura, puede mantenerse estable. Eso sí, con sacrificios repartidos entre trabajadores, empresas y el Estado.
El problema no es de mañana, sino de las próximas dos décadas. España debe decidir qué modelo de pensiones quiere para su futuro. “Cada vez va a costar más pagarlas”, repite Bernardos. Y esa frase resume un debate que marcará la política económica en los años venideros.