Sergio Francisco tiene un problema que implica a varios jugadores de la Real Sociedad
La Real Sociedad ha comenzado LaLiga con muchas dudas. El equipo acumula dos empates y dos derrotas en cuatro jornadas, un balance que lo ha dejado instalado en la zona baja de la tabla. Aunque contra el Real Madrid dio señales de vida y rozó puntuar, la sensación general es que todavía no ha encontrado una idea clara.
La medular, saturada de opciones pero sin dueño claro
El gran dilema de Sergio Francisco se encuentra en el centro del campo. Tras la marcha de Martín Zubimendi, llegaron refuerzos de nivel como Carlos Soler y Yangel Herrera, además de la continuidad de Luka Sucic, Beñat Turrientes y el canterano Pablo Marín. Este último ha sido el único presente en los cuatro partidos, aunque su rol no siempre ha estado definido con claridad.
El técnico ha probado distintos sistemas sin terminar de consolidar ninguno. Ante el Espanyol apostó por un trivote con Sucic, Turrientes y Marín. Contra el Valencia repitieron Beñat Turrientes y Pablo Marín, mientras que frente al Oviedo optó por un 4-4-2 en el que Jon Gorrotxa y Pablo Marín fueron titulares. En el Bernabéu, el dibujo varió de nuevo con Gorrotxa y Marín acompañados por Mikel Goti en la mediapunta. La alternancia refleja la dificultad del entrenador para dar con un equilibrio estable.
Gorrotxa no ha terminado de aprovechar sus minutos, a pesar de llegar de una cesión muy prometedora en el Mirandés. Sucic mantiene el cartel de fichaje estrella del curso pasado, pero aún no se ha visto la versión decisiva que se esperaba. Turrientes ofrece calidad, aunque sigue sin dar el paso definitivo para convertirse en indiscutible.
La necesidad de consolidar un bloque competitivo
La competencia interna es enorme y, en teoría, positiva. Sin embargo, no terminan de estar enchufados del todo los centrocampistas del elenco donostiarra. Sergio Francisco sabe que la paciencia es limitada en un club que se había acostumbrado a jugar en Europa y que no puede permitirse una campaña irregular desde el inicio.
En ataque, las figuras de Oyarzabal y Kubo (también Guedes) mantienen la esperanza de los aficionados, pero la falta de un mediocentro que lidere y aporte regularidad está lastrando a la Real Sociedad. Soler y Herrera todavía se están adaptando, pero se espera que a medio plazo asuman galones. Mientras tanto, Francisco debe decidir si apuesta por consolidar a Marín como fijo o si reparte minutos de manera rotatoria.
El desafío del entrenador es claro: estabilizar un centro del campo con demasiadas piezas de calidad y poco encaje colectivo. Si no logra ordenar su sala de máquinas, la Real corre el riesgo de seguir hundida en la clasificación. El potencial de la plantilla existe, pero el tiempo empieza a jugar en contra.