Mejoras en todos los embalses catalanes… menos en uno
Catalunya respira algo más tranquila después de meses de incertidumbre por la sequía. Las lluvias recientes han permitido que la mayoría de embalses de las cuencas internas mejoren notablemente. El volumen de agua embalsada asciende ya a 504,7 hectómetros cúbicos, lo que equivale a un 74,4% de la capacidad total.
Estos datos suponen un salto muy significativo respecto al año pasado. En septiembre de 2024 apenas se alcanzaba el 29,5% de la capacidad. Los embalses, que hace doce meses vivían una situación dramática, han recuperado más de la mitad de sus reservas en solo un año.
Recuperación generalizada en casi todas las cuencas
Embalses como Sau, Susqueda o la Baells muestran una mejora extraordinaria. El primero se encuentra ya al 60,7%, lejos del 19,3% de hace un año. Susqueda, el mayor de todos, alcanza el 80,7%, duplicando ampliamente el nivel de 2024. La Baells, en Cercs, roza el 87%, consolidándose como uno de los más recuperados.
También la Llosa del Cavall registra cifras muy positivas, situándose en el 89,1%. Otros como el Foix o el pequeño Riudecanyes presentan mejoras claras respecto al pasado ejercicio. La tendencia es unánime: los embalses catalanes están en mejor estado que hace solo un año.
El único que no mejora
Sin embargo, la alegría no es completa. Hay un embalse que rompe la tendencia positiva y genera cierta preocupación. Se trata del de Sant Ponç, en Clariana de Cardener. Pese a encontrarse actualmente al 86,7% de su capacidad, su volumen es inferior al registrado el año pasado.
Hace doce meses, Sant Ponç estaba en el 31,4% pero con un volumen total mayor por cuestiones de gestión hidráulica. La comparación directa revela que, mientras los demás han experimentado un crecimiento claro, este embalse presenta un retroceso. Su situación es, por tanto, la excepción dentro del panorama optimista.
Explicaciones y contexto
Los técnicos explican que el caso de Sant Ponç se debe principalmente a factores de explotación y gestión del agua. El embalse se utiliza de manera intensiva para abastecimiento agrícola y urbano. Eso provoca que, aunque esté porcentualmente lleno, su nivel real sea inferior al del año pasado en términos absolutos.
El contraste con otros embalses, como Susqueda o la Baells, pone de manifiesto la complejidad de la gestión hídrica. No basta con que llueva: la distribución del recurso, los usos agrícolas y las necesidades urbanas condicionan los resultados. Por eso, cada embalse tiene una evolución propia.
Situación en la cuenca del Ebro
La Confederación Hidrográfica del Ebro también ha actualizado sus datos. En general, los embalses bajo su jurisdicción se sitúan en el 51,6% de su capacidad. Destacan los buenos registros en Riba-roja d’Ebre (93,7%) y Terradets (95,8%). Canelles y Rialb, dos de los mayores, han duplicado prácticamente su volumen respecto al año pasado.
Consell de #boncatalà del 22 de setembre:
Un EMBASSAMENT (esq.) és com una gran BASSA per a guardar-hi aigua i un PANTÀ (dreta) és un lloc on s'acumula un cert gruix d'aigua enfangada.
Fóra bo que no els confonguéssim.
I EMPANTANEGAR és aturar una cosa en un pantà.
Que corri. pic.twitter.com/yZzXgyVYGi
— JM Virgili i Ortiga (@Virgili7) September 22, 2025
Aun así, persisten problemas en Guiamets, que apenas alcanza el 7,3%. La fotografía general, sin embargo, es muy superior a la de 2024, cuando gran parte de las reservas estaban bajo mínimos.
Una mejoría que invita al optimismo
El Gobierno catalán insiste en la prudencia pese a los buenos datos. Las autoridades recuerdan que el cambio climático puede volver a traer largos periodos de sequía. Aun así, reconocen que la situación actual permite afrontar el otoño con más garantías de abastecimiento.
Las mejoras en casi todos los embalses garantizan seguridad en el suministro urbano. También ofrecen cierto alivio al sector agrícola, muy castigado en los últimos años. El caso de Sant Ponç recuerda, no obstante, que la gestión del agua sigue siendo un reto de primer orden.
Catalunya vive la mejor situación hídrica de los últimos años gracias a la recuperación de sus embalses. Todos, salvo Sant Ponç, muestran avances significativos respecto a 2024. La tendencia es positiva y devuelve esperanza tras meses de restricciones. Aun así, la prudencia sigue siendo necesaria para asegurar el agua en un futuro incierto.