abril 19, 2026

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Última hora embalses: El gran cambio que se ha producido en un año

Los embalses catalanes presentan una situación inesperada en comparación a como estaban en septiembre del año pasado

La gestión del agua es uno de los grandes retos de Catalunya. Tras años de sequía, la evolución de los embalses se observa con lupa. Hoy, las últimas cifras publicadas revelan un cambio drástico respecto al año pasado. Los datos, actualizados a 18 de septiembre de 2025, reflejan que la situación ha cambiado de forma muy notable.

Un salto histórico en los principales embalses

El caso más llamativo es el de Canelles. En 2024 estaba al 35% de capacidad, con apenas 238 hectómetros cúbicos. Ahora ha pasado al 68%, acumulando más de 466 hectómetros cúbicos. La diferencia es enorme y explica gran parte del cambio general.

Otro embalse que destaca es Rialb. Hace un año registraba un 44% de agua almacenada. Hoy alcanza casi el 70%, un salto de más de 100 hectómetros cúbicos que asegura reservas para los próximos meses.

La recuperación se extiende por la cuenca

Oliana también refleja la mejoría. En septiembre del pasado año estaba al 67%, y ahora llega al 81%, un nivel que lo sitúa entre los más altos. En Riba-roja d’Ebre la variación ha sido más moderada, aunque también positiva: del 90% al 94% de llenado.

Terradets mantiene una situación de estabilidad. El año pasado presentaba un 95% de ocupación y ahora alcanza el 96%. Este pantano se ha convertido en uno de los más estables del conjunto.

Los pequeños, todavía en dificultades

No todos los embalses han seguido esta tendencia. Guiamets, con apenas 10 hectómetros cúbicos de capacidad máxima, solo alcanza el 7%. Pese a estar mejor que hace un año, cuando estaba al 1,5%, sigue siendo el más castigado.

En Cavallers y Baserca no se han publicado datos actualizados, aunque en 2024 ambos rondaban el 85% y 91% respectivamente. Su aportación al total es menor, pero resultan relevantes para las cuencas locales.

El gran dato global

Si se comparan los totales, la magnitud del cambio es clara. En septiembre de 2024 los embalses de la Confederación Hidrográfica del Ebro sumaban 949 hectómetros cúbicos. Hoy alcanzan 1.188, con varios pantanos que superan de largo la media histórica reciente.

En porcentaje, el total ha pasado del 51% al 68%. Este aumento del 17% significa reservas mucho más sólidas y un respiro para agricultores, industrias y familias que dependen de estos recursos.

Una mejora con matices

Pese al optimismo, los expertos advierten que la situación sigue siendo frágil. Un invierno poco lluvioso podría hacer retroceder rápidamente estas cifras. La mejora ha sido posible gracias a una primavera generosa en lluvias y un verano menos extremo.

Los planes de la Generalitat siguen insistiendo en la necesidad de reducir el consumo y mejorar la eficiencia en el uso del agua. El objetivo es evitar que futuras sequías vuelvan a dejar los embalses bajo mínimos.

El futuro inmediato

Con este panorama, las autoridades se muestran más tranquilas ante el inicio del otoño. Sin embargo, reconocen que el reto es mantener este nivel de reservas hasta la primavera de 2026. Si no llegan nuevas precipitaciones, la situación podría tensionarse otra vez.

La ciudadanía, por su parte, sigue muy pendiente de estos datos. La cultura del agua se ha convertido en una parte esencial de la vida en Catalunya. Lo que hace un año era motivo de preocupación, hoy es un respiro. Pero la batalla contra la sequía está lejos de terminar.

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