Lo comen también en Escocia: El embutido catalán que recomienda Josep Roca
Los hermanos Roca son auténticos embajadores de la cocina catalana en el mundo. Su compromiso con los productos de proximidad es bien conocido en Girona. Desde El Celler de Can Roca han defendido siempre la tradición culinaria. Y ahora Josep Roca ha revelado un detalle inesperado sobre Escocia.
El sumiller explicó en televisión que Escocia comparte tradición con Catalunya en embutidos. Según relató, allí consumen un producto prácticamente idéntico al nuestro. La conexión gastronómica sorprendió a muchos, porque parecía algo exclusivo del Pirineo. Sin embargo, al norte de Europa se disfruta una versión con acento propio.
Una tradición profundamente arraigada en Catalunya
Catalunya es tierra de embutidos y cada valle guarda su especialidad. La cultura popular convirtió el cerdo en base alimentaria de generaciones enteras. Productos como el fuet o la longaniza son reconocidos en toda la península. Pero existen otras variedades menos conocidas que esconden un gran valor histórico.
Entre ellas destaca un embutido que nació en el corazón del Pirineo. Su elaboración sigue siendo artesanal, transmitida de abuelos a nietos con gran cuidado. Durante décadas ha acompañado fiestas, celebraciones y reuniones familiares en pueblos pirenaicos. Y aunque difícil de encontrar fuera, su prestigio crece poco a poco.
El vínculo inesperado con Escocia
La sorpresa llegó cuando Josep Roca habló de su experiencia escocesa. Los Roca tienen un restaurante en aquel país gracias al whisky. La colaboración con la marca The Macallan abrió las puertas de esta aventura. Allí descubrieron que Escocia también comparte la tradición de un embutido similar.
El hallazgo demuestra cómo la gastronomía conecta culturas aparentemente muy distantes. Dos pueblos con historia, montaña y clima duro comparten recetas casi idénticas. Para los Roca, este tipo de descubrimientos enriquecen su cocina internacional.
⭐ Quan es parla de la cuina dels germans Roca, és inevitable pensar amb el Celler de Can Roca. Però al cor del Barri Vell de Girona, han volgut oferir una experiència diferent amb el restaurant Normal: que reivindica la cuina de cada dia, però que amaga la màgia dels sabors ben… pic.twitter.com/feCY2MvzTX
— ElNacional.cat (@elnacionalcat) September 2, 2025
El secreto desvelado por Josep Roca
En el programa de TV3, Roca destapó la gran coincidencia gastronómica. Explicó que el embutido catalán se llama girella y proviene del Pallars. En Escocia, el mismo producto se conoce bajo el nombre de haggis. Ambos comparten ingredientes, técnicas y la esencia de la cocina de montaña.
La girella es casi endémica de la Alta Ribagorça y sus valles. Su receta tradicional incluye cabeza, pulmones y corazón de cordero cuidadosamente picados. Se mezclan con pan, arroz, tocino, ajo, perejil y huevos. Finalmente, se embuten en tripa de cordero, se cosen y se hierven.
Elaboración artesanal con siglos de historia
La preparación de la girella todavía se conserva en algunas casas pirenaicas. Hervir las piezas durante más de una hora asegura la cocción perfecta. Después, se cortan en rebanadas y pueden comerse fritas o hervidas. Su sabor intenso recuerda a la fuerza de la montaña catalana.
Josep Roca recordó la Vall Fosca como uno de los orígenes principales. Sin embargo, cada valle pirenaico añade su propio sello y variantes locales. Un patrimonio gastronómico que demuestra la diversidad cultural dentro de un mismo territorio. Y que, sorprendentemente, tiene eco en la lejana Escocia.
Catalunya y Escocia unidas por un plato
Más allá de la casualidad, Roca destacó el valor simbólico del hallazgo. La girella y el haggis reflejan una misma necesidad: aprovecharlo todo. En tiempos antiguos, las vísceras eran tesoro y no se desperdiciaba nada. De ahí nacen estos embutidos, auténticos ejemplos de cocina de supervivencia.
Hoy en día, tanto en Escocia como en Catalunya, son productos identitarios. Representan el ingenio popular, la resistencia cultural y el respeto por la tradición. Para Josep Roca, son también un puente emocional entre dos pueblos. Porque al sentarse a la mesa, las distancias desaparecen inevitablemente.
Un producto para redescubrir
El mensaje final de Roca es claro: la girella merece más reconocimiento. Pese a ser poco conocida fuera del Pirineo, simboliza lo auténtico. Es un recordatorio de que la riqueza gastronómica no siempre es global. A veces está escondida en pequeños pueblos, esperando ser descubierta.
Con esta revelación, Catalunya y Escocia quedan unidas por la mesa. Un embutido humilde se convierte en embajador cultural en dos territorios. Y Josep Roca, con su pasión, lo ha vuelto a demostrar. La cocina catalana sigue viva porque sabe compartir sin perder identidad.