Isabel Viña (médico) habla sobre la pasta recalentada: ‘Mi opción preferida es…’
La conversación sobre cómo cocinar mejor los carbohidratos vuelve a ganar espacio en la mesa. La especialista en Endocrinología y Nutrición, Isabel Viña, recuerda que pequeños ajustes marcan la diferencia. Además, plantea un método sencillo para mejorar los platos habituales sin complicaciones.
La pasta, el arroz y la patata forman parte de millones de menús a nivel mundial, tanto por su versatilidad, como por su fácil preparación. Aportan hidratos de carbono complejos y energía rápida y útil a lo largo del día. Sin embargo, pueden elevar con rapidez la glucosa, sobre todo cuando se consumen muy refinados.
La fibra prebiótica y la importancia para nuestra salud
La fibra prebiótica es clave porque nutre la microbiota y favorece un intestino que funcione de forma regular. La especialista, Isabel Viña, insiste en priorizar fuentes naturales y cotidianas para asegurar un aporte constante. Frutos secos, frutas enteras, verduras enteras y cereales integrales son la base sobre la que construir ese hábito.
Sin embargo, como a muchas personas les cuesta integrarlas en su dieta, propone un atajo sencillo con alimentos habituales. Enseña a cocinar la pasta, el arroz y la patata, de tal forma que se hace mucho más sana y positiva para la salud. Al seguir su consejo, estos alimentos aportarán, también, fibra prebiótica soluble con efectos positivos que ayuda a sumar sin cambiar todo tu menú.
Isabel Viña da el mejor truco para comer pasta
Isabel Viña explica un procedimiento doméstico que transforma estos alimentos con una acción muy simple. Después de cocer la pasta, las patatas o el arroz, cuando deje de salir vapor: "Guárdala en la nevera unas 12 horas y después hay dos opciones", señala. El objetivo es aumentar el almidón resistente, una fibra prebiótica con efectos intestinales y metabólicos.
Tras el reposo en frío, existen dos formas de consumo válidas y prácticas. Se pueden tomar fríos o recalentados, en función del gusto y de la receta elegida. “Mi opción preferida, que es la vuelves a calentar porque parece que incrementa todavía un poco más la cantidad de esa fibra”, añade.
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Los beneficios de que el almidón cambie
El proceso de refrigeración y recalentado modifica la estructura del almidón de la pasta, el arroz y las patatas. Ese cambio genera almidón resistente tipo tres, que alimenta a la microbiota intestinal. Por lo que mejora la digestión y favorece la absorción de nutrientes.
La doctora detalla que esta fibra prebiótica se asocia a mejoras metabólicas relevantes. Señala efectos positivos en parámetros como glucosa, colesterol, triglicéridos, insulina e incluso tensión arterial. Además, ayuda a controlar el apetito por su efecto saciante a nivel intestinal y cerebral.
La especialista insiste en que el método es simple y no exige técnicas especiales. Basta con planificar el tiempo de reposo para obtener el efecto prebiótico deseado. Así, platos cotidianos ganan valor nutricional con un gesto asumible y replicable en cualquier cocina.