Isabel Preysler, 74 años: ‘Mi secreto para cuidar mi piel es tomar este alimento’
Isabel Preysler ha consolidado su posición como uno de los grandes iconos de la moda y la belleza en España. Conocida desde hace décadas como la “reina de corazones”, la socialité ha demostrado que el paso del tiempo ha jugado a su favor. A sus 74 años, se ha mostrado más radiante, elegante y segura de sí misma que nunca.
Su imagen pública ha seguido marcando tendencia y ha inspirado a varias generaciones. Preysler ha mantenido una rutina constante que ha sido clave en su vitalidad. Ha entrenado dos veces a la semana y ha combinado sesiones de ejercicio funcional con la electroestimulación.
También ha seguido una dieta equilibrada que ha reforzado su estado físico y mental. Su ejemplo ha demostrado que la actividad regular no ha tenido edad. A partir de los 70 años, el deporte se ha convertido en una herramienta esencial para alcanzar un envejecimiento saludable.
Isabel Preysler cuida su alimentación a diario
En su caso, esa constancia ha realzado todavía más la elegancia que siempre la ha caracterizado. Muchos tienden a pensar que levantar pesas solo ha transformado el cuerpo de manera externa.
Sin embargo, los beneficios han ido mucho más allá. Ha incrementado la densidad ósea, ha acelerado el metabolismo y ha mejorado el estado de ánimo. Son solo algunos de los efectos que el ejercicio ha aportado a su vida.
Isabel también ha reflexionado sobre el proceso de envejecer. En su documental Mi Navidad, estrenado en Disney +, ha confesado que “envejecer es una lata”. Ha reconocido que se pierden facultades y agilidad, tanto físicas como mentales.
Aun así, ha subrayado que el reto se supera con disciplina y adaptación. El yoga, los estiramientos o los ejercicios de bajo impacto han sido actividades que han mantenido su independencia funcional. También han reducido la rigidez, el dolor y han mejorado su circulación.
Así es la dieta diaria de Isabel Preysler
Pero el verdadero secreto de la eterna juventud de Preysler ha estado en su alimentación y cada mañana, ha comenzado el día con un desayuno detox que ha seguido con rigor. “Mi secreto para cuidar mi piel es tomar este alimento”, confesó. Primero toma agua caliente con lima y vitaminas y después, bebe zumo de pomelo, añade un kiwi, más pomelo y, finalmente, semillas de lino.
Este último ingrediente se ha convertido en el pilar de la rutina de Isabel: Las semillas de lino son un potente antioxidante capaz de combatir el envejecimiento celular. Preysler las ha incorporado como parte esencial de su dieta. Con este gesto sencillo, Isabel Preysler ha buscado frenar los efectos del tiempo y mantener la vitalidad, su receta ha confirmado que la juventud puede cuidarse desde dentro.