Mujer de cabello corto y oscuro con chaqueta blanca de chef al frente de una imagen borrosa de autos y un gran signo de interrogación rojo

El plato preferido de Carme Ruscalleda cuando viaja en coche

El ritual de carretera de la chef catalana, un guiño gourmet para comer bien de viaje

Carme Ruscalleda ha convertido los viajes por carretera en una extensión de su cocina  y su carácter metódico. Quien la conoce sabe que organiza cada desplazamiento con la misma disciplina con la que construyó sus menús icónicos. La imagen de la chef planificando un trayecto dice tanto de ella como cualquier plato servido en sala. En su relato reciente sobre movilidad y cocina, Ruscalleda explicó cómo resuelve esas paradas que convierten el viaje en un pequeño banquete. 

El ‘pa amb tomàquet’ improvisado

Su fórmula predilecta arranca con pan ya cortado, tomates maduros y una aceitera de bolsillo para montar un pa amb tomàquet al momento. Completa la mesa con buen queso y embutido, y recurre a fiambreras con pasta fría o arroz. También incluye una ensaladilla casera con patata, verdura, huevo, atún y un toque de aceite. La chef subraya que jamás come en marcha y que siempre detiene el coche, porque el ritual merece pausa, orden y tiempo.

Para quienes buscan elevar el pícnic, la cocinera recomienda un vitello tonnato viajero acompañado de arroz blanco mezclado con la gelatina de la cocción. La salsa, con atún, anchoas, alcaparras y un matiz cítrico, aporta profundidad y confort sin necesidad de hornillos ni maniobras complicadas. Es una elección coherente con su credo: producto impecable, técnica sobria y respeto absoluto por el contexto de cada bocado. La trayectoria de Ruscalleda ilumina estas elecciones sencillas y certeras, forjadas tras décadas en la élite gastronómica de Catalunya y Japón.

Chef sonriente con gafas y uniforme blanco en una cocina profesional con un círculo rojo que resalta un platillo colorido y una flecha señalando el detalle
Carme Ruscalleda ha cocinado esta receta veraniega en TV3 | Canva Pro, XCatalunya, Carme Ruscalleda

De Sant Pau a Moments

Cerró Sant Pau en 2018 y hoy acompaña a su hijo Raül Balam en Moments, el biestrellado del Mandarin Oriental de Barcelona. Su palmarés llegó a reunir siete estrellas Michelin, cifra que la situó como referencia mundial y pionera entre las chefs. El proyecto celebró quince años en 2024 con un menú antológico, mientras ella y Toni Balam mantienen controles de calidad periódicos. En mayo de 2025, su cocina viajó a Tokio en un escaparate institucional que reforzó la proyección internacional de Catalunya.

Lo que dice la chef y cómo responde su comunidad

En sus entrevistas más recientes, además, confiesa que ahora prefiere el tren y evita el avión cuando puede, por comodidad y control del tiempo. El relato de carretera nace de una conversación pausada, con recuerdos de curvas peligrosas y aprendizajes que obligan a conducir con cabeza. Su comunidad aplaude ese equilibrio entre alta cocina y gestos cotidianos, visible en sus publicaciones y en las de Raül Balam en redes. En Instagram, ambos trasladan esa disciplina y entusiasmo, con guiños al equipo, a la estacionalidad y a momentos compartidos con seguidores.

En ellas comparten menús de temporada, guiños mediterráneos y la misma liturgia ordenada que inspira sus paradas de viaje. No hay postureo: hay método, curiosidad y un apego radical a la tradición, con margen para la sorpresa y la emoción. Si el producto es bueno y el contexto manda, cualquier trayecto puede ofrecer un bocado memorable y respetuoso con el ritmo del viaje.