Una bata médica azul con un estetoscopio en el bolsillo y un retrato de un hombre con gafas y bata blanca en un círculo rojo.

Jaume Padrós dice lo que muchos piensan sobre los médicos de fuera de la Unión Europea

Se pronuncia sobre el aumento de médicos extranjeros

Que faltan médicos es una realidad. Aun así, las notas de corte para entrar en las facultades de medicina siguen siendo muy altas por culpa de una oferta reducida de plazas. La solución pasa por aumentar las plazas de nuestras universidades y, sobre todo, por evitar que nuestros médicos, formados con nuestro dinero, se vayan fuera de nuestras fronteras.

Esta falta de médicos se suple conmédicos llegados de otros países. En la mayoría de los casos proceden de América Latina y no conocen nuestra lengua. Esto produce casos de discriminación lingüística a unos pacientes que no pueden expresarse en catalán y se ven obligados a cambiar al castellano. Pero este no es el único problema. Desconocemos la formación y experiencia que han tenido estos profesionales y esto empieza a preocupar al Colegio de Médicos.

Un médico con bata blanca sostiene un portapapeles y un bolígrafo mientras conversa con un paciente en una consulta médica.
Imagen de un médico | ngampolthongsai

Su presidente,  Jaume Padrós, valorado que la tendencia no para de crecer. Según datos de El Periódico, si hace una década los profesionales no europeos eran el 40%, ahora son el 56%. Muchos de ellos proceden de América Latina y pueden trabajar sin haber realizado el MIR. "Tenemos uno de los mejores MIR, pero no formamos los especialistas que necesitamos. No tenemos el número de médicos que el país necesita", ha explicado en una entrevista en el Via Lliure de Rac1.

"No decimos que la calidad sea inferior, venden médicos muy preparados, pero a veces no sabemos cuál es su preparación", ha continuado. En este sentido, asegura que el proceso de homologación depende del Gobierno de España y que este es un procedimiento largo. Como los necesitamos, asegura Padrós, a veces estos médicos vienen sin haber tramitado la homologación.

¿Qué es el MIR?

El MIR (Médico Interno Residente) es el sistema establecido en España para que los médicos accedan a la formación sanitaria especializada. Para poder presentarse al examen MIR, el aspirante debe haber finalizado la carrera de Medicina y contar con la titulación oficial válida en el país. En el caso de médicos que hayan cursado sus estudios en el extranjero, se exige la homologación o el reconocimiento de su título de acuerdo con la normativa española.

Cada año, el Ministerio de Sanidad convoca el examen MIR, una prueba tipo test que cubre las distintas áreas de la medicina (como Anatomía, Fisiología, Patología o Clínica). La nota que se obtiene en este examen, junto con el expediente académico de la carrera (que tiene un peso menor), determina la calificación final de cada candidato.

Posteriormente, se elabora una lista de todos los aspirantes ordenada de mayor a menor nota, y siguiendo ese orden, cada uno elige la especialidad y el centro hospitalario o de salud donde llevará a cabo su formación especializada. Las plazas disponibles para cada especialidad son limitadas, por lo que la calificación en el examen resulta decisiva para poder optar a la especialidad preferida.

Una vez obtenido el puesto de formación, el médico se incorpora al hospital o centro de salud como residente, pasando a formar parte de la plantilla en régimen de aprendizaje supervisado. La duración de esta etapa formativa oscila entre tres y cinco años, dependiendo de la especialidad elegida. Durante ese tiempo, el residente va rotando por distintas áreas de la especialidad para adquirir un conocimiento integral y dominar las habilidades necesarias bajo la dirección y el apoyo de los médicos adjuntos.

Un médico sonriente con bata blanca y estetoscopio frente al edificio del hospital Vall d'Hebron.
Montaje en el que se ve el Hospital Vall d'Hebron y un médico indeterminado | Vall d'Hebron, Syda Productions

Al finalizar el periodo de residencia, el médico obtiene el título de especialista, reconocido a nivel nacional y también en los países de la Unión Europea, con el que puede ejercer plenamente dentro de la rama en la que se ha formado. De este modo, el MIR constituye no solo un examen de oposición, sino también un programa de formación de posgrado que garantiza el acceso de los médicos a una preparación de alta calidad y supervisión continuada.