El FC Barcelona vive un mercado lleno de tensiones financieras y urgencias deportivas. Hansi Flick insiste en remodelar la plantilla y Laporta sabe que necesita movimientos creativos. La cesión de Marcus Rashford alivió la delantera, pero el club es consciente de que no puede depender de un parche temporal que caduca al final de temporada.
Mientras tanto, el Manchester United atraviesa un proceso de reconstrucción profunda. La pérdida de protagonismo de algunos futbolistas, unido al deseo de rejuvenecer su plantilla, abre una ventana inesperada de negociación. Rashford ya no es intocable en Old Trafford y su salida definitiva se contempla como una opción viable.
Flick presiona para reforzar el centro del campo
En el Camp Nou existe consenso sobre las carencias en la medular. El alemán insiste en la necesidad de contar con un mediocentro de perfil defensivo y con capacidad para organizar el juego.

El United, en paralelo, sigue con atención el talento joven de La Masia. Entre todos los nombres, uno aparece en la primera línea de su radar: Marc Casadó. El canterano culé encaja en la idea de los ingleses para reforzar su medio campo.
Casadó, objetivo prioritario en Old Trafford
A sus 21 años, Casadó se ha consolidado como un centrocampista intenso, disciplinado y con futuro. Su polivalencia le permite jugar como pivote defensivo o interior, lo que lo convierte en un perfil muy valorado en la Premier. La dirección deportiva inglesa considera que podría convertirse en pieza clave del proyecto.

En Barcelona saben que perderlo sería doloroso, pero también ven en él la llave para una operación que resolvería varias urgencias. El club se enfrenta a una disyuntiva entre proteger a una promesa de futuro o apostar por un delantero contrastado como Rashford.
El intercambio que sacude el mercado
Las conversaciones han avanzado discretamente y ya existe una propuesta clara sobre la mesa. El intercambio planteado sería directo: Marcus Rashford en propiedad para el FC Barcelona a cambio de Marc Casadó rumbo al Manchester United. Una operación de enorme repercusión mediática y económica.
El acuerdo, aunque todavía no está cerrado, representa un cambio de paradigma. El Barça aseguraría a un atacante de talla mundial mientras el United sumaría a un mediocentro joven y con margen de progresión. Ambos clubes buscan oxígeno y ven en esta fórmula una salida pragmática.
Decisión condicionada al rendimiento de Rashford
En el vestuario culé todavía hay dudas sobre la continuidad del inglés. Flick ha utilizado a Rashford como extremo y como ‘9’, pero aún no ha ofrecido su mejor versión. El entrenador alemán cree en su talento, aunque admite que necesita tiempo de adaptación.
Casadó, por su parte, mantiene los pies en el suelo. Consciente del interés inglés, sigue trabajando para ganarse minutos en el primer equipo. Su futuro, sin embargo, parece ligado a la negociación entre dos gigantes europeos que buscan desesperadamente soluciones.
Un movimiento con riesgo y recompensa
El trueque no está exento de riesgos. Si Rashford no alcanza el nivel esperado, el Barça podría perder a una de sus perlas más valiosas sin una compensación real. Por otro lado, si Casadó triunfa en Inglaterra, la operación sería recordada con críticas hacia la directiva blaugrana.
Aun así, la operación refleja la situación actual de ambos clubes: urgencia, necesidad y apuestas valientes. El mercado de 2026 podría quedar marcado por este intercambio, que no solo define el futuro de Rashford y Casadó, sino también el rumbo de Barça y Manchester United.