La CUP critica las paradas de Aliança Catalana y esta es la respuesta del partido independentista
La discusión pública en el Vallès Occidental ha vuelto a centrar el foco en un punto muy concreto del mapa. Una calle, unas mesas informativas y dos siglas históricas en la política catalana han encendido el debate en redes y en la plaza.
El origen de la polémica: las paradas en Castellar del Vallès
En los últimos días, Castellar del Vallès ha sido escenario de un cruce de mensajes alrededor de las paradas informativas de Aliança Catalana. Desde la asamblea local de la CUP, a través de un vídeo difundido en Instagram, se cuestionó la presencia de estas mesas y el reparto de material en la vía pública. El contenido, con testimonios y valoraciones grabadas en el centro del municipio, avivó rápidamente la conversación entre simpatizantes y detractores.
La respuesta no tardó. El perfil de Aliança Catalana – Vallès Occidental publicó una captura y un mensaje dirigido explícitamente a la CUP de Castellar para “aclarar conceptos”. La pieza fue amplificada por el dirigente del partido, Lluís Areny, que compartió el post en sus redes, contribuyendo a multiplicar su alcance dentro del ecosistema independentista.
La CUP critica y Aliança Catalana responde
El eje del enfrentamiento gira en torno a la caracterización de las paradas: mientras desde la CUP se pone el acento en el impacto social de estas acciones y en el contenido de los folletos, Aliança Catalana reivindica que se trata de actividad política legítima y plenamente enmarcada en la normalidad democrática de Catalunya.
El intercambio, que comenzó con un reel de la CUP Castellar, cristalizó en un hilo donde Aliança Catalana quiso fijar posición de manera nítida.
https://www.instagram.com/p/DQbyRNcDPeA/
Los puntos que Aliança Catalana pone sobre la mesa
En su mensaje, el perfil comarcal del partido independentista desgrana varios argumentos. Primero, subraya que no se trata de un grupo informal, sino de un partido político constituido, con estructura y programa. Segundo, rechaza que su comunicación se base en el odio y la confrontación, presentándola como una defensa “de amor a la tierra, la cultura y la lengua catalana”, una fórmula que se repite en los manifiestos de la formación.
Tercero, niega que los panfletos que distribuyen sean “xenófobos” y los encuadra como información de interés ciudadano. El argumento busca desmontar la crítica más sensible, la que asocia su discurso a la estigmatización de colectivos. Cuarto, asegura que sus mesas no generan problemas de convivencia y que respetan a quien desea acercarse y a quien no, reivindicando así un formato de campaña de proximidad, a pie de calle, con interlocución directa con vecinos y comerciantes.
El cierre del mensaje, con el “Hi tornarem. Seny i ordre!”, funciona como un anuncio: la formación proyecta volver a instalar sus paradas en Castellar del Vallès y en el resto del Vallès Occidental, reivindicando disciplina y calma como marco de actuación. La etiqueta #SalvemCastellarDelVallès, incluida en la publicación, intenta además territorializar el debate y conectarlo con preocupaciones locales.
Bon dia, @CUPCastellar ! Per aclarir conceptes:
🔵NO som un grup de persones, som un partit polític.
🔵NO és un discurs d’odi, sinó d’amor a la terra, la cultura i la llengua catalana.
🔵NO són fulletons xenòfobs, és informació d’interès per la ciutadania.
🔵NO provoquem…— Aliança Catalana-Vallès Occidental (@V_OccidentalAC) November 11, 2025
Un debate que trasciende la anécdota local
Aunque el episodio nace en una plaza concreta, el contenido toca fibras conocidas en la política catalana: la disputa por el relato en el espacio público, la línea roja entre crítica política y señalamiento, y la batalla por el marco semántico —“odio” frente a “amor a la tierra”— que condiciona la percepción social de cada actor.
Para la CUP, mantener vigilancia sobre mensajes que considera excluyentes forma parte de su identidad; para Aliança Catalana, blindar sus paradas como ejercicio de libertad política es clave para seguir creciendo en municipios del área metropolitana.
Qué puede pasar ahora en Castellar del Vallès
Con las fiestas y mercados de barrio como escaparate recurrente, lo previsible es que ambos espacios políticos mantengan su pulso comunicativo. Si Aliança Catalana vuelve a montar mesas, como anuncia, volverá también la lupa ciudadana y mediática sobre la convivencia en la calle. La gestión municipal del uso del espacio público, el tono de los mensajes y el respeto entre militancias serán determinantes para que el debate no derive en un conflicto mayor.