Con la llegada de septiembre, el clima en España da un giro hacia un patrón más fresco y lluvioso. Se anticipa que el cambio de estación se producirá de manera abrupta durante las primeras semanas de este mes. La entrada de un sistema meteorológico relacionado con el patrón de bloqueo escandinavo traerá lluvias intensas y un notable descenso de las temperaturas, marcando el inicio de un otoño anticipado.
Este fenómeno se caracteriza por un bloqueo de las borrascas que se desplacen hacia el sur. Este patrón puede generar condiciones de tiempo inestable y fresco, lo que se traducirá en lluvias y cielos grises a lo largo de toda España. Los expertos ya habían señalado que se podían producir fenómenos que traerían el cambio, ya se había advertido anteriormente.

El otoño llega con lluvia abundante
La llegada de este sistema meteorológico, a partir del 9 de septiembre, traerá lluvias que se extenderán por casi toda la península española. Se espera que, a partir de este día, las precipitaciones sean generalizadas y de mayor intensidad, especialmente en el norte y el centro. Galicia, Asturias y el País Vasco, serán las primeras en recibir la lluvia; en el centro del país, se dejará sentir hacia el 10.
No solo se experimentarán lluvias, sino que la temperatura también sufrirá una notable caída. En ciudades como Madrid y Zaragoza, se prevé que el termómetro baje considerablemente, alcanzando máximas que no superarán los 20 grados Celsius. Este descenso de las temperaturas será un alivio para aquellos que han soportado las altas temperaturas del verano, pero también marcará el inicio de un cambio definitivo hacia el clima otoñal.
Las lluvias llegan a gran parte de la península
El patrón de bloqueo escandinavo también alcanzará las regiones del sur y del este de la Península, aunque de manera más moderada. En la costa mediterránea, ciudades como Valencia y Barcelona también experimentarán cielos nublados y lluvias intermitentes, a pesar de que será más suave. El descenso de las temperaturas será igualmente notorio en el sur de España, rondando entre los 24 y los 26 grados Celsius.

Esta bajada de temperatura y la llegada de las lluvias, puede afectar también a sectores clave como la agricultura y el turismo. En las regiones más lluviosas, los cultivos, como los de algunas frutas y hortalizas, podrían verse perjudicados por las lluvias intensas.
Por otro lado, las temperaturas frescas podrían comenzar a alejar a los turistas de las costas españolas. No obstante, la llegada del otoño también traerá consigo el inicio de la temporada turística en el interior del país. Una zona que, por lo calurosa del verano, atrae a los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre cuando las temperaturas descienden.