20-N: ERC publica un comunicado posicionándose a favor de la república … española
Cada 20 de noviembre, reaparecen los fantasmas del franquismo. También se habla de la sombra de la monarquía heredada y renace el debate sobre qué tipo de régimen quiere realmente la ciudadanía. Este año, han sido las palabras escritas por tres fuerzas soberanistas las que han encendido las alarmas en el independentismo catalán.
El comunicado de ERC, EH Bildu y BNG en el 20-N
Esquerra Republicana, EH Bildu y el BNG han difundido una declaración conjunta con motivo de los cincuenta años de monarquía española. En el texto recuerdan que Juan Carlos de Borbón fue designado por Franco “a título de Rey” y denuncian que no existió una correcta transición. Para los firmantes, la monarquía continúa siendo una institución anacrónica, hereditaria e incompatible con una democracia plena.
El comunicado insiste en que la jefatura del Estado no ha sido elegida por el pueblo y que la estructura heredada del franquismo permanece intacta. Señala que esta continuidad impide una verdadera democratización del Estado y bloquea los derechos nacionales y sociales de las diferentes naciones, incluida Catalunya. Por eso, llaman a superar el actual régimen y avanzar hacia un nuevo marco político y constitucional.
La frase final resume la idea central del documento: “Democracia, libertad, repúblicas”. Para los partidos firmantes, solo mediante una ruptura con la monarquía y con la herencia franquista podrá abrirse un futuro diferente. Lo relevante, sin embargo, no es tanto la crítica a la Corona como la fórmula elegida para imaginar ese futuro.
La novedad política: hablar de «repúblicas españolas»
El texto subraya la voluntad de construir “repúblicas españolas”, en plural, como alternativa a la monarquía actual. Esa expresión no es inocente ni casual. Apunta a un proyecto donde diversas realidades nacionales se organizarían dentro de un marco común, ya no monárquico sino republicano.
No se habla de una sola república española homogénea, sino de varias repúblicas que compartirían un mismo espacio estatal.
En la práctica, esta idea se parece mucho a un Estado federal o confederal, con diferentes repúblicas reconocidas y articuladas bajo unas instituciones comunes. Catalunya, Euskal Herria y Galiza serían algunas de esas “repúblicas españolas” llamadas a convivir dentro de un mismo paraguas político. El eje ya no es la secesión, sino la reorganización interna del Estado y la reforma profunda de sus estructuras.
Para EH Bildu y BNG la fórmula encaja con tradiciones históricas que combinan soberanismo y republicanismo español. Sin embargo, en el caso de ERCertiene una carga simbólica muy especial, porque choca con el relato de los últimos años.
El partido que encabezó el referéndum del 1 de octubre ahora firma un texto que imagina su futuro en clave de “repúblicas españolas”.
La deriva de ERC: de la independencia a la federación
Esquerra Republicana nació y creció como partido independentista, con la república catalana como horizonte irrenunciable.
Durante años, su discurso pivotó sobre la idea de romper con el Estado español mediante el derecho de autodeterminación. El 1-O y la proclamación fallida de 2017 representaron el punto álgido de esa estrategia de confrontación.
Tras la derrota política y la represión judicial, la dirección del partido inició un giro sostenido hacia la negociación con Madrid. Llegaron los apoyos a las investiduras, los pactos presupuestarios y la apuesta por la mesa de diálogo con los gobiernos españoles.
Paralelamente, el lenguaje oficial de ERC fue incorporando conceptos como “resolución del conflicto mediante la política” o “acuerdo histórico entre naciones libres”. Ese viraje ha ido acompañado de un acercamiento a la idea de una España plurinacional así como insinuaciones de una república española de tipo federal.
El comunicado del 20-N es un paso más en ese camino. Ya no se habla solo de una república catalana propia, sino de “repúblicas españolas” que se federan entre sí. En la práctica, Esquerra se presenta como actor central de una futura refundación republicana del Estado.
👑❌ 50 años de monarquía impuesta,
50 años sin ruptura democrática.Frente a actos que buscan blanquear el pasado y legitimar el presente de una institución anacrónica, hereditaria y vitalicia, reafirmamos nuestra voluntad de construir repúblicas libres, democráticas y justas. pic.twitter.com/o4Age6gyt6
— EH Bildu Congreso – Senado (@EHBilduCongreso) November 20, 2025
Para muchos militantes y votantes independentistas, esta deriva supone abandonar el mandato surgido del referéndum. Consideran que, al renunciar a la vía unilateral y abrazar un proyecto federal español, el partido se acomoda al marco constitucional que antes denunciaba.
La república deja de ser necesariamente catalana para convertirse en una pieza más de un engranaje estatal compartido. Quieren una república española.
Consecuencias para el independentismo catalán
El giro deERC tiene efectos directos sobre el conjunto del movimiento soberanista en Catalunya. Al apostar por una reforma republicana del Estado, Esquerra reordena alianzas y prioriza acuerdos con las izquierdas españolas.
Eso abre una brecha con otras fuerzas que continúan reclamando la independencia como objetivo inmediato y no negociable.
En este contexto, el uso del plural “repúblicas españolas” actúa como una declaración programática. ERC ya no se sitúa únicamente fuera del Estado, sino que se ve a sí misma como parte de un proyecto común. La república deja de ser sinónimo exclusivo de separación para convertirse en propuesta de reconfiguración global.
El comunicado de este 20-N no es un gesto aislado, sino un síntoma de la ruta escogida por Esquerra. Una ruta que, para unos, abre nuevas oportunidades de cambio y, para otros, significa renunciar definitivamente a la ruptura con el Estado.