Sigue bajando la capacidad de los embalses catalanes excepto en uno
La sequía continúa marcando el pulso hídrico en Catalunya. Según los últimos datos actualizados este 29 de septiembre de 2025, la capacidad de los embalses de las cuencas internas catalanas vuelve a descender en la mayoría de pantanos.
En total, los embalses de estas cuencas suman ahora 509,27 hectómetros cúbicos de agua. La cifra equivale al 75,08% de su capacidad máxima, fijada en 678,28 hectómetros. Aunque pueda parecer una reserva aceptable, lo cierto es que hace un año la situación era mucho más holgada.
Un descenso generalizado en los principales embalses
En Darnius Boadella, el volumen actual es de 37,64 hectómetros cúbicos. Esta cantidad representa el 59,46% de su capacidad, muy lejos del 17,09% registrado hace un año. Sau también refleja problemas: hoy dispone de 103,08 hectómetros, el 62,17% de su máximo, cuando hace solo un año estaba en el 18,38%.
Susqueda, con una capacidad de 223,58 hectómetros cúbicos, guarda actualmente 180,26, lo que supone un 80,63%. En comparación, hace doce meses su nivel era del 36,26%. La Baells, en Cercs, presenta una cifra de 96 hectómetros, lo que equivale al 88,31% de su capacidad total.
La excepción: la Llosa del Cavall
El único embalse que rompe la dinámica negativa es la Llosa del Cavall, situado en Navès. Sus registros alcanzan hoy los 64,79 hectómetros cúbicos, es decir, un 90,54% de su capacidad. Se trata de un dato que destaca sobre el resto y que contrasta con los números del año pasado, cuando apenas alcanzaba un 27,39%.
Este aumento convierte a la Llosa del Cavall en la excepción de la tendencia. Mientras otros embalses retroceden, este pantano parece resistir mejor gracias a su aportación reciente de lluvias. Su recuperación aporta cierto alivio, aunque insuficiente para revertir la situación general.
Otros embalses en situación complicada
Sant Ponç, en Clariana de Cardener, contiene 21,04 hectómetros cúbicos, lo que representa un 86,21%. En 2024 estaba en un 31,99%, por lo que también mejora. El Foix registra 2,82 hectómetros, equivalentes al 83,61% de su capacidad máxima.
Los datos más preocupantes llegan desde Siurana, con apenas 1,75 hectómetros cúbicos. Esto significa que solo dispone del 14,36% de su volumen máximo, mostrando una situación crítica. Riudecanyes tampoco mejora: con 1,89 hectómetros se queda en el 35,44% de su capacidad.
Comparación con la última década
Si se comparan los datos con la media de los últimos cinco y diez años, la tendencia negativa es evidente. En total, la media de los últimos cinco años era de 335,15 hectómetros en estas fechas. En la última década, la cifra subía hasta los 391,23. Hoy, sin embargo, los embalses solo suman 509,27.
🔵 Conques Internes: 509,494hm³ #embassaments
🔴 Siurana: 1,747hm³
🟡 Riudecanyes: 1,873hm³
🟢 Darnius Boadella: 37,636hm³
🔵 Sau: 103,725hm³
🔵 Susqueda: 179,854hm³
🔵 Foix: 2,801hm³
🔵 Sant Ponç: 21,015hm³
🔵 Baells: 95,956hm³
🔵 Llosa del Cavall: 64,887hm³— Embassaments de Catalunya (@Embassamentscat) September 29, 2025
Este desfase demuestra que, aunque algunos pantanos han logrado mejorar respecto al año pasado, la situación sigue por debajo de los parámetros históricos. Las autoridades advierten que no hay margen para la relajación y que deben mantenerse medidas de ahorro.
Preocupación ante el otoño
La entrada del otoño suele traer lluvias, pero los meteorólogos no garantizan que sean suficientes. De hecho, la previsión apunta a precipitaciones irregulares que podrían no aliviar la sequía. Por ello, se mantiene la alerta en sectores clave como la agricultura, la ganadería y el consumo doméstico.
La situación de los embalses catalanes es un claro reflejo del reto climático. Salvo excepciones como la Llosa del Cavall, el panorama continúa siendo frágil. Los próximos meses serán decisivos para confirmar si la tendencia negativa puede frenarse.