El cocinero Jordi Àvila ha revelado en el programa Tot es mou de TV3 un método infalible para limpiar el microondas sin esfuerzo y, además, alargando la vida útil del electrodoméstico. Su explicación no solo ha servido para dejar este aparato reluciente, sino también para concienciar sobre un elemento que casi nadie conoce y que resulta crucial para la seguridad: la placa mica.
Àvila comenzó mostrando un microondas habitual en cualquier oficina, el típico que todos usamos para calentar el tupper de casa. Aunque a simple vista parecía limpio, el chef no tardó en señalar la importancia de limpiar el interior tras cada uso, algo que casi nadie hace. “Una pasadita con el paño y bien seco”, recomendó como rutina básica. Pero lo más revelador vino después.

“La gente no sabe que el microondas tiene una placa muy importante llamada placa mica, que protege el magnetrón, la parte del aparato que emite las ondas”, explicó Àvila. Si esta placa se ensucia —con restos de macarrones, salsas u otros alimentos pegados— puede generar chispazos e incluso quemarse. “Una chispa aquí dentro puede dañar el microondas entero”, advirtió. Según Àvila, esta placa se puede cambiar fácilmente y a muy bajo coste, sin necesidad de técnico si ya no se tiene garantía. “Nadie lo hace, nadie sabe ni que existe, pero hay que mantenerla limpia”, insistió.
El truco definitivo
Tras esta clase magistral sobre seguridad, el chef se metió de lleno en su “truco definitivo” para una limpieza eficaz y económica del microondas. ¿Qué necesitamos? Muy pocos ingredientes, todos al alcance de cualquier cocina: agua, medio limón usado, bicarbonato, una gota de jabón neutro para platos y, el elemento estrella, vinagre de limpieza. “No el vinagre de ensalada, que no sirve”, aclaró.
En un bol apto para microondas, se mezclan todos estos ingredientes. Además, Àvila sugiere aprovechar para meter en el microondas un paño que huela mal. “Esa bayeta que no nos atrevemos a poner en la lavadora, al microondas con el bol. La dejaremos como nueva”, dijo entre risas. A continuación, se programa el microondas a máxima potencia durante tres minutos. El líquido comenzará a hervir y generará vapor, impregnando todas las paredes internas, incluida la famosa placa mica.
El chef recomendó dejar reposar el microondas cerrado durante cinco minutos tras el hervor para que el vapor actúe. Luego, con una simple pasada del paño húmedo, “sin fregar, sin usar estropajos agresivos”, se retira toda la suciedad acumulada. “Ni estropajo verde de cocina, ni nada abrasivo”, recalcó. El resultado: un microondas limpio, sin olores y, además, una bayeta desinfectada lista para volver a usarse.
Este método tiene varias ventajas: es rápido, no requiere esfuerzo, utiliza productos naturales o neutros y evita dañar las piezas internas del microondas. Pero lo más importante, según Àvila, es que “hacemos dos tareas en una: limpiamos el microondas y desinfectamos la bayeta”.
El consejo final del cocinero fue claro: si después de aplicar este truco observamos que la placa mica está oscura o presenta signos de quemadura, es momento de cambiarla. “Forma parte de la seguridad del aparato. Si no la cuidamos, nos podemos quedar sin microondas”, concluyó.