Una divertida escena protagonizada por un cachorro se ha viralizado rápidamente en redes sociales gracias a un video compartido por la cuenta de Twitter @PuppiesIover. En apenas 15 segundos, el pequeño perro ha demostrado que no solo puede aullar con fuerza, sino también “juzgar” con la mirada los intentos fallidos de su dueño por imitarlo. La combinación de expresividad, actitud y ternura ha conquistado a miles de internautas, que ya han reproducido el video más de 13.000 veces.
En el video, grabado desde el asiento del copiloto de un coche, se puede ver al cachorro sentado sobre el regazo de una persona mientras mira hacia adelante y aúlla con entusiasmo. Su voz es clara y potente, como si estuviera expresando alguna emoción o simplemente comunicándose con el entorno. En respuesta, la persona al volante intenta imitar el aullido… pero el perro reacciona de inmediato con una mirada seria, casi indignada, como si desaprobara la imitación.

El texto en pantalla lo resume con humor: “DOGGY DISAPPROVES OF DAD’S IMITATION!” (“¡El perrito desaprueba la imitación de papá!”), seguido de frases como “YOU’RE DOING IT WRONG!” (“¡Lo estás haciendo mal!”) y “YOU’VE GOTTA FEEL IT!” (“¡Tienes que sentirlo!”), que acentúan la personalidad “crítica” del protagonista.
El porqué de su actitud
Este tipo de videos no solo divierten, sino que también dan pie a observar ciertos comportamientos comunes en los perros. Aullar es una forma de comunicación natural en muchas razas, especialmente aquellas con ascendencia de razas nórdicas o de trabajo, como los huskies, malamutes o incluso algunos tipos de pastores. A diferencia del ladrido, el aullido suele tener un componente más emocional y se asocia con la expresión de sentimientos como la emoción, el estrés, la soledad o incluso el entusiasmo.
La reacción del perro al escuchar a su humano imitarlo también tiene una base en la percepción auditiva. Los perros son extremadamente sensibles a los tonos y frecuencias del sonido, y pueden detectar matices que para nosotros pasan desapercibidos. Cuando un humano intenta imitar un aullido, no solo puede sonar raro o poco convincente para el perro, sino que incluso puede parecerle una “respuesta” mal hecha o sin sentido. Esto puede provocar miradas confundidas, cabezas ladeadas o incluso una especie de “desaprobación silenciosa”, como se ve en el video.
Además, los perros son muy perceptivos al lenguaje corporal y facial de sus dueños. En este caso, es probable que el cachorro se haya dado cuenta de que su dueño estaba jugando, pero su expresión revela que, en su mente, él es el único que sabe cómo se aúlla correctamente. Este tipo de reacciones refuerzan la idea de que los perros no solo entienden sonidos, sino que también interpretan nuestras intenciones, emociones y comportamientos con gran precisión.