Capturas de un vídeo viral

El Golden Retriever y su extraña danza

Este perro demuestras unas dotes destacadas para el baile, aunque algo particulares

Un video compartido por la cuenta de Twitter @PuppiesIover ha causado furor entre los amantes de los animales. La escena no podría ser más simpática: un Golden Retriever aparece en varios escenarios —desde la nieve hasta el asfalto, pasando por campos verdes y secos— y en todos ellos repite el mismo ritual. Se planta frente a la cámara, da un par de pasos hacia atrás mientras mueve las patas delanteras con una energía contagiosa

Y luego repite el “pasito de baile” como si estuviera ensayando una coreografía secreta. El video ya ha superado las 57.000 visualizaciones y miles de usuarios se preguntan lo mismo que plantea el tuit: “What’s this dance called?” (¿Cómo se llama este baile?).

Un perro de raza Golden Retriever con la lengua afuera en un campo verde.
Un perro de la raza Golden Retriever | Golden Retriever

Lo más llamativo de este episodio es la consistencia con la que el perro realiza su peculiar movimiento, sin importar el terreno ni la estación del año. En la primera toma se lo ve sobre tierra seca, en la siguiente sobre un manto de nieve, luego entre la hierba alta y también en una calle pavimentada. La recopilación culmina con una cuadrícula de cuatro escenas simultáneas del perro bailando, una en cada esquina del video, como si fuera una estrella del pop en un videoclip sincronizado.

La explicación de su baile

Pero, ¿qué está haciendo realmente este Golden Retriever? Aunque su “danza” parece producto de una coreografía canina, hay varias explicaciones posibles desde el punto de vista del comportamiento animal. Una de las hipótesis más plausibles es que el perro esté expresando emoción y entusiasmo, ya sea por juego, la presencia de su humano o la anticipación de un premio. Muchos perros desarrollan rutinas específicas cuando están alegres, como dar vueltas, saltar o —como en este caso— retroceder en pequeños brincos.

Este tipo de comportamiento es común en razas tan expresivas como el Golden Retriever. Suelen ser perros sociables, juguetones y muy atentos a la interacción con las personas. No es raro que algunos desarrollen “danzas” particulares, gestos únicos que repiten en momentos de excitación positiva. En ocasiones, estos gestos se refuerzan sin querer: si el perro hace el paso hacia atrás y su dueño se ríe o lo premia, probablemente repetirá la acción. Con el tiempo, el perro lo incorpora a su repertorio como parte de su comunicación emocional.

Otra posible explicación es que se trate de una forma de juego con el humano que sostiene la cámara. En los videos, el perro mantiene la mirada fija en la persona que lo graba, como si esperara una reacción, una pelota o una señal. El movimiento hacia atrás puede ser una invitación a perseguirlo, a lanzar algo o simplemente a seguir interactuando. Es, en ese sentido, un comportamiento social más que físico.

También cabe destacar la destreza del perro para repetir este paso en distintos contextos. No solo lo hace sobre terreno firme, sino que también lo ejecuta con soltura en superficies más resbaladizas, como la nieve o el césped húmedo. Esto sugiere un alto grado de coordinación y confianza, lo que habla muy bien del estado físico del animal y de su nivel de comodidad con la cámara y su entorno.

La cuenta que publicó el video, @PuppiesIover, suele compartir contenido tierno y gracioso protagonizado por perros, pero este clip en particular ha generado una respuesta especial. Muchos usuarios se han sentido identificados con la energía del perro, e incluso hay quienes ya lo consideran el “rey del dance dog challenge”.

Más allá del humor que provoca el video, hay un mensaje importante detrás: los perros, como los humanos, tienen personalidades únicas. Algunos ladran con entusiasmo, otros se revuelcan en la hierba y otros… bailan. Este Golden Retriever ha conquistado internet no solo por sus pasos, sino por recordarnos que el lenguaje del juego y la alegría es universal. Que a veces, lo único que necesitamos es ver a un perro dando saltitos para sentirnos un poco más felices.

Y aunque aún no sepamos cómo se llama ese baile, lo cierto es que ya se ha ganado un lugar en nuestros corazones y probablemente… ¡en nuestras playlists emocionales!