Un postre humilde ha conseguido lo que muchos lanzamientos de grandes marcas sueñan y rara vez logran. Ha seducido a la comunidad foodie con una mezcla de tradición, cercanía y estética sencilla que invita a compartirlo. Todo empezó con una imagen casera, casi improvisada, que desató una avalancha de comentarios y guardados. Desde entonces, el antojo se ha extendido por redes catalanas y los vasitos vuelan de los estantes.
Un post en X enciende la mecha
A finales de agosto, la usuaria Marta Oller publicó en X un pack de flanes de textura cremosa y etiqueta minimalista. El mensaje sugería que era un hallazgo en Cal Fruitós, cadena catalana con filosofía de proximidad y sensibilidad medioambiental en su supermercado online. El envase luce “flam de formatge artesanal de Vic”, y la comunidad respondió con entusiasmo y deseo inmediato. La conversación derivó en búsquedas rápidas y visitas a tiendas, donde el producto se comercializa en pack doble con vasitos de 110 gramos cada uno.
El obrador y la ubicación en Vic
Cal Fruitós mantiene en su web la referencia del flan de queso y detalla una receta clara: leche pasteurizada, huevo, azúcar y una mezcla de queso curado con queso blanco pasteurizado. La propuesta refuerza esa sensación de postre honesto que remite a obradores de proximidad. La etiqueta remite a Vic, donde obradores como Láctics Ubach elaboran flanes artesanales desde 1939 y presumen de tradición familiar. No confirman vínculo directo con este pack, pero su catálogo incluye flan de queso.
Sabor, ingredientes y cómo conseguirlo
La cadena que lo vende nació como frutería familiar y hoy suma más de treinta establecimientos repartidos por Catalunya. Se apoya en proveedores locales y una imagen de supermercado sostenible. Ese relato de cercanía encaja con el perfil del postre que ahora arrasa en redes. El flan de queso combina azúcar, leche y huevo con queso curado y queso blanco pasteurizado, logrando una textura sedosa.
Es un dulce directo, sin artificios, y precisamente ahí reside su encanto. Conviene almacenarlo bien frío entre cero y cuatro grados para respetar su punto. En Instagram, Cal Fruitós y los usuarios muestran la “colección” de flanes, donde el de queso comparte protagonismo con café o chocolate. Quien prefiera evitar peregrinajes puede consultar la tienda online de la cadena, que reparte por zonas y actualiza existencias con frecuencia.
La conversación social que no se apaga
La experiencia digital acompaña a una identidad cada vez más reconocible en redes. Cal Fruitós viene reforzando en Instagram su catálogo dulce y centraliza novedades en su plataforma, donde el flan de queso aparece como producto de línea. Con esos ingredientes, y formato de dos vasitos, que facilita probarlo, el deseo se convirtió en compra inmediata. El postre que conquistó timelines recuerda que la autenticidad sigue moviendo montañas y que Vic conserva un talento lácteo inspirado.