Sílvia Orriols habla claro sobre la mezquita de Ripoll: ‘En cualquier país decente…’
Pocas horas después de estallar el caso del imán detenido, Orriols fue más lejos. La alcaldesa de Ripoll publicó un segundo mensaje que ha superado las 25.000 visualizaciones. Su diagnóstico sobre la asociación islámica Annur de Ripoll es demoledor y sin matices. Una entidad que primero contrató a un terrorista yihadista no está en condiciones de gestionar ninguna mezquita.
Ese mismo centro de culto vinculado a los atentados del 17-A de 2017 aparece ahora en el centro de un caso de presunta pederastia. El patrón de la asociación Annur ya no admite interpretaciones benevolentes ni eufemismos del establishment.
El 17-A y el 14-F: la historia que el procesismo prefiere no contar
El imán Abdelbaki Es Satty, que predicó durante años en esa misma mezquita de Ripoll, reclutó a los terroristas que mataron a 16 personas en las Ramblas de Barcelona. La asociación islámica Annur permitió que ese hombre predicara el odio y organizara una célula yihadista desde sus instalaciones.
Años después, la misma estructura vuelve a estar en el centro de una detención por presunta agresión sexual a una menor de 14 años. Orriols recuerda que ese centro permitió incluso crides a matar infidels sin que las autoridades actuaran con contundencia. El procesismo gobernante optó entonces por el silencio cómplice, y vuelve a repetir esa misma estrategia ahora.
La exigencia que los partidos del cordón sanitario no se atreven a hacer
Orriols lo dice con una claridad que brilla por su ausencia en el discurso del establishment catalán. En cualquier país con instituciones funcionales y leyes aplicadas con equidad, ese centro de culto estaría ya cerrado. La asociación gestora estaría ilegalizada por haber amparado llamadas públicas a matar a los no creyentes.
Junts, ERC y el PSC prefieren mirar hacia otro lado antes que pronunciar estas palabras. Su pacto tácito de silencio protege a estructuras que han demostrado ser incompatibles con los valores de convivencia. El cordón sanitario no solo funciona contra Aliança Catalana en los platós de televisión, también funciona a favor de quienes dañan a los catalanes.
Una associació islàmica que primer contracta un terrorista i després un presumpte pederasta, no està capacitada per gestionar cap mesquita.
A qualsevol país decent, aquest centre de culte ja estaria tancat (per haver permès crides a matar infidels) i l'associació il•legalitzada
— Sílvia Orriols (@orriolsderipoll) February 14, 2026
Primer els catalans: la única respuesta posible al fracaso del sistema
El mensaje de Orriols conecta dos escándalos que el establishment quiso tratar como hechos aislados. No lo son. Son el resultado de años de permisividad ideológica disfrazada de tolerancia multicultural. Mientras TV3 y los medios subvencionados ignoraban la noticia, las redes sociales sumaban más de 75 millones de visualizaciones combinadas entre los tres tweets de la alcaldesa.
La ciudadanía catalana sabe distinguir entre quien defiende sus intereses y quien los sacrifica en el altar del buenismo procesista. Orriols no pide nada extraordinario: pide lo que cualquier demócrata coherente debería exigir. El momentum de Aliança Catalana no se detiene porque la realidad le da la razón, una y otra vez, sin que el establishment pueda ya disimularlo.