junio 9, 2026

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Revelan el secreto sobre la princesa Ana que Buckingham Palace quería mantener oculto

La princesa Ana ha sido señalada por su último gesto en un evento de suma importancia en Buckingham Palace

Esta semana, la prensa británica ha destapado un episodio que Buckingham Palace habría preferido mantener en silencio sobre la princesa Ana. La hija de Isabel II estuvo ausente en momentos clave de la visita oficial de Donald y Melania Trump al Reino Unido, lo que generó preguntas inmediatas en la opinión pública. La revelación del motivo ha sorprendido a muchos, abriendo un debate sobre las prioridades dentro de la Familia Real.

Los seguidores de la monarquía se preguntaron por qué Ana no recibió a los Trump junto al resto de la familia en Buckingham Palace. Su ausencia contrastó con la presencia de los principales miembros de la realeza, y aunque regresó horas después, la incógnita se mantuvo en el aire. ¿Qué pudo llevar a la princesa real a anteponer otro compromiso a un evento diplomático de primer nivel?

El motivo por el que la princesa Ana no recibió a Donald y Melania Trump

La visita de Donald y Melania Trump al Reino Unido ha sido uno de los actos diplomáticos más esperados del año. El protocolo preveía que la Familia Real estuviera presente en la bienvenida y en el almuerzo oficial, pero la princesa Ana brilló por su ausencia. Ese gesto llamó la atención de los medios, sobre todo porque ella suele ser descrita como la “más trabajadora” de la familia.

La explicación no tardó en conocerse gracias a Daily Expressla princesa Ana había viajado a Aberdeen para acudir a la Universidad Robert Gordon. Participó en un acto que conmemoraba los 100 años del nombramiento de Margaret Barr Fulton como la primera terapeuta ocupacional del Reino Unido en 1919. Allí descubrió una placa conmemorativa, conversó con estudiantes y profesionales, y plantó un árbol para recordar la efeméride.

Steve Olivier, rector de la universidad, celebró su visita con estas palabras: “Estamos encantados de que la princesa haya visitado la Universidad Robert Gordon. Además, mientras conmemoramos los 100 años desde que Margaret Barr Fulton se convirtió en la primera terapeuta ocupacional calificada del Reino Unido aquí en Aberdeen”. Su agenda, por tanto, no se modificó pese a la relevancia política de la jornada en Londres.

Horas más tarde, la princesa Ana regresó a la capital para participar en la cena de Estado en honor de Donald y Melania Trump. En el banquete, apareció acompañada por su esposo, el vicealmirante Sir Timothy Laurence. Ana lució un vestido blanco roto con detalles de encaje, guantes de ópera y la tiara Pineflower, una pieza histórica de Cartier que había pertenecido a su abuela.

El Reino Unido cuestiona la ausencia de la princesa Ana

La decisión de la princesa Ana de priorizar el acto en Aberdeen sobre la recepción a los Trump generó numerosas preguntas en el Reino Unido. Su ausencia en un momento diplomático de tanta visibilidad resultó sorprendente para una mujer reconocida por cumplir más de 500 compromisos oficiales al año. Para muchos, lo ocurrido fue una muestra de la firmeza con la que defiende sus causas sociales y educativas.

Odeth Richardson, presidenta del Consejo del Real Colegio de Terapeutas Ocupacionales, lo puso en valor. “La visita fue una poderosa reflexión y una muestra del pasado, el presente y el futuro de la terapia ocupacional. Fue inspirador conocer a los profesionales actuales y a la próxima generación de terapeutas ocupacionales”. 

Sus palabras reforzaron la idea de que, para Ana, aquel aniversario tenía un valor irrenunciable. Sin embargo, el hecho de no estar en Buckingham Palace junto al resto de la Familia Real abrió un debate inevitable.

Algunos interpretaron la decisión como un gesto de independencia y coherencia con su trayectoria personal. Otros, consideraron que pudo transmitir una imagen de falta de unidad en un momento en que la monarquía debía mostrarse compacta.

La prensa británica se hizo eco de esas dudas, destacando que Buckingham Palace prefirió no dar explicaciones detalladas. La estrategia de silencio buscaba evitar una polémica mayor, pero no impidió que la pregunta clave se instalara entre los seguidores de la realeza. ¿Por qué la princesa Ana no aplazó un compromiso académico para estar en uno de los actos diplomáticos más mediáticos del año?

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