El príncipe Guillermo no oculta la pasión que comparte con su hijo, el príncipe George
Desde joven, el príncipe Guillermo ha demostrado ser un gran aficionado al deporte, y con el paso de los años, esta pasión no ha hecho más que crecer. Sin embargo, hay una disciplina que ocupa un lugar especial tanto en su corazón como en su rutina familiar: la natación. Una afición que, lejos de quedar en el plano personal, ha pasado de generación en generación, siendo ahora compartida con su hijo mayor y heredero al trono británico, el príncipe George.
A sus 12 años, el joven príncipe ha heredado no solo el título de futuro monarca, sino también el amor por el agua que caracteriza a su padre. Y es que, como confesó el propio Guillermo durante un acto público hace poco más de un año, él y su esposa han estado “enseñando” a George “el mundo del agua”.
"George adora bucear. Tiene 11 años y le metimos bajo el agua pensando que se asustaría, pero le encanta completamente", reveló el príncipe de Gales con una sonrisa. Lo hizo ante un grupo de nadadores olímpicos y paralímpicos, según publicó la revista Hello!.
El príncipe George y Guillermo han pasado unas vacaciones rodeados de agua en un barco
Las declaraciones de Guillermo sobre George, en su momento recibidas como una simple anécdota familiar, cobran hoy un nuevo significado. Lo hacen tras conocerse que los príncipes de Gales pasaron sus vacaciones privadas de verano en Grecia, a bordo de un lujoso yate.
Una peculiar elección que, sin el contexto adecuado, podría haber levantado críticas por motivos de seguridad si se pensara que los niños no están familiarizados con el mar. Sin embargo, la confesión de Guillermo sobre el entusiasmo acuático de su hijo George disipa cualquier duda: el mar no es un entorno extraño para la Familia Real.
El príncipe Guillermo y su hijo, George, son dos grandes aficionados a los deportes acuáticos
El príncipe Guillermo, quien se ha mostrado cada vez más cercano en sus apariciones públicas, parece haber adoptado la costumbre de compartir pequeñas pinceladas de su vida familiar. Reforzando así su imagen de padre moderno y comprometido. Estas confidencias, lejos de ser casuales, muestran una relación estrecha y cómplice entre padre e hijo, un vínculo que se refuerza en cada chapuzón.
Sin duda, el príncipe George no solo se prepara para un futuro como rey, sino también como un digno heredero del amor de su padre por el deporte. Y, en especial, por la natación.