abril 20, 2026

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La princesa Mette-Marit rompe su silencio tras el comunicado de la Casa Real Noruega

La princesa Mette-Marit reaparece en Oslo tras días de rumores sobre su estado de salud y una agenda oficial suspendida

Ayer, la Casa Real Noruega dejó a todos sorprendidos con un comunicado que puso en el centro de atención a la princesa Mette-Marit. El anuncio confirmaba una pausa en su agenda oficial durante octubre, un movimiento que reavivó la preocupación sobre su estado de salud. Horas después, reapareció públicamente y, tras semanas de silencio, ofreció unas declaraciones que marcan un antes y un después en esta etapa de su vida.

El regreso de la princesa, envuelta en un contexto personal y médico complejo, ha despertado gran expectación en Noruega y más allá. Su presencia en un acto cultural en Oslo devolvió cierta calma, pero también planteó nuevas preguntas. ¿Cómo afrontará esta pausa médica y qué significado tienen sus palabras en este delicado momento?

Primeras palabras de la princesa Mette-Marit tras cancelar su agenda oficial por motivos de salud

La princesa Mette-Marit lleva años lidiando con una enfermedad crónica que ha transformado su vida pública y personal. Desde 2018, convive con una fibrosis pulmonar que limita su capacidad respiratoria y que ya le obligó a cancelar compromisos oficiales. Marzo de este año fue otro ejemplo: entonces admitió que “me duelen mucho los pulmones” y canceló incluso su participación en un acto literario internacional.

A este difícil escenario se suma la presión derivada de la situación judicial de su hijo, Marius Borg, que en 2026 afrontará un juicio con cargos muy graves. Todo ello ha situado a la futura reina en una encrucijada personal donde la salud, la familia y el deber institucional chocan constantemente. Y en medio de esta tormenta, su voz era una de las más esperadas.

La reaparición de la princesa Mette-Marit se produjo en el Museo Folclórico Noruego, en el marco de la conferencia Frida Hansen y la Tela Transparente. Allí, la futura reina se mostró serena, elegante y consciente de la expectación que generaba su presencia tras el comunicado de la Casa Real.

Ante la prensa, rompió su silencio y compartió un mensaje personal que ha resonado con fuerza en Noruega: “Debería haberlo hecho hace tiempo, pero ahora es el momento. Porque necesito un poco más de ayuda que antes para afrontar la vida diaria con la fibrosis pulmonar”. Estas palabras, transmitidas por la televisión NRK, reflejan no solo la vulnerabilidad de la princesa, sino también la firmeza con la que asume este nuevo y complicado desafío.

A preguntas de los periodistas, Mette-Marit explicó que espera aprender junto a quienes viven lo mismo que ella. “Creo que se trata de conocer a otras personas que padecen la misma enfermedad pulmonar que yo. Y de tener un mejor control sobre cómo afrontaré mi vida diaria con esta enfermedad crónica”, señaló.

Su actitud en Oslo dejó ver a una mujer que, pese a las dificultades médicas, no renuncia a la cercanía ni a la responsabilidad pública. Mostró serenidad, respondió con naturalidad y evidenció que, aunque el tiempo inmediato estará marcado por la pausa, su compromiso con la institución sigue intacto.

La princesa Mette-Marit se someterá a un tratamiento de rehabilitación pulmonar

Horas antes de esta reaparición, el Palacio Real había comunicado oficialmente que octubre será un mes decisivo para la princesa. La institución confirmó que Mette-Marit se someterá a un tratamiento de rehabilitación pulmonar cuyo fin es mejorar su calidad de vida frente a la fibrosis crónica que padece desde 2018.

El anuncio incluía un dato importante: aunque su agenda oficial queda suspendida, habrá excepciones puntuales. Entre ellas, destaca la cena parlamentaria anual prevista para el 23 de octubre en el Palacio Real de Oslo. Se espera que sea uno de los pocos compromisos de los que participará en persona antes de retomar su actividad de forma progresiva en noviembre.

Este paso no es aislado, sino parte de un proceso médico que busca estabilizar a la heredera y darle recursos para sobrellevar la enfermedad. El comunicado enfatizó que el objetivo es que pueda “mantener un mejor control sobre su día a día”. Se trata de un mensaje que encaja con las propias declaraciones de la princesa en el evento cultural.

No es la primera vez que la Casa Real noruega se ve obligada a ajustar la agenda de Mette-Marit por motivos de salud. Sin embargo, la claridad de este comunicado y la decisión de priorizar un tratamiento estructurado muestran un cambio de estrategia. Ahora, la prioridad absoluta es su bienestar, incluso por encima de la agenda institucional.

Este escenario plantea un otoño distinto en Oslo, con la princesa Mette-Marit ausente de la vida oficial, pero presente en el debate público. Sus palabras revelan una forma distinta de ejercer el rol real: vulnerable, cercana y sin renunciar a la vocación que la define desde que asumió su posición junto al príncipe Haakon.

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