junio 20, 2026

XCatalunya.cat

Diari d'informació general

Paul Burrell, mayordomo de la Casa Real, destapa el secreto íntimo de la reina Isabel

Paul Burrell revela cómo afrontó la reina Isabel II su diagnóstico en 2021 y el deseo que marcó sus últimos meses

Esta semana, el nombre de Paul Burrell, histórico mayordomo de la Casa Real británica, ha vuelto a ocupar titulares tras una sorprendente revelación sobre la reina Isabel II. El antiguo confidente de la monarca ha compartido detalles de sus últimos meses de vida, mostrando un lado desconocido de su carácter y su fortaleza en circunstancias devastadoras.

El testimonio de Burrell ha reabierto el debate sobre cómo vivió Isabel II su etapa final, marcada por el dolor personal y un diagnóstico devastador. ¿Qué secreto guardó en silencio la reina hasta el final y qué petición inesperada hizo a sus médicos?

Paul Burrell revela cómo la reina Isabel II afrontó sus últimos días con una petición conmovedora

La figura de Isabel II ha sido objeto de fascinación mundial durante sus más de 70 años de reinado. Fue en 2021, apenas semanas después de la muerte de su marido, el príncipe Felipe, cuando la monarca enfrentó una de las pruebas más duras de su vida. El vacío dejado por el duque de Edimburgo coincidió con problemas de salud que comenzaron a limitar sus apariciones públicas.

Durante décadas, la reina había sido símbolo de estabilidad y entrega, pero en privado atravesaba momentos de gran fragilidad. Su entorno más cercano sabía del esfuerzo que realizaba para mantener el mismo compromiso que la había definido desde su coronación en 1953. Ese contexto marcó la recta final de su vida y, como se ha sabido ahora, estuvo acompañado de una sorprendente decisión personal.

Paul Burrell ha relatado que Isabel II recibió el diagnóstico de mieloma múltiple, un tipo de cáncer de médula ósea, en el verano de 2021. Según su testimonio, la noticia llegó poco después del fallecimiento del príncipe Felipe, con el que había compartido 73 años de matrimonio. La combinación de ambos golpes emocionales fue devastadora, aunque la reina encontró un motivo para aferrarse a la vida.

El mayordomo explicó que los médicos le advirtieron que podría no llegar a ver la Navidad de ese mismo año. Ante esa previsión, Isabel II respondió con decepción y determinación: "Es una pena, porque el año que viene es el año de mi Jubileo de Platino y me habría encantado verlo. ¿Podrías mantenerme con vida para eso?".

A partir de entonces, Isabel II aceptó transfusiones de sangre periódicas y siguió al pie de la letra las recomendaciones médicas. Renunció a placeres cotidianos como sus habituales gin tonics, Dubonnets o martinis, sustituyéndolos por zumo de manzana y, como pequeño capricho dominical, zumo de tomate.

El empeño de la monarca dio resultado. En junio de 2022, Isabel II pudo celebrar el Jubileo de Platino, un acontecimiento histórico que marcó sus siete décadas en el trono. Durante cuatro días, Londres fue escenario de desfiles militares, un concierto en Buckingham y el tradicional vuelo de los Red Arrows sobre el palacio.

Burrell ha asegurado que ese objetivo fue el motor de la reina en sus últimos meses. "La mantuvieron con vida para presenciar este hito en su reinado, pero ella sabía que se estaba muriendo", comentó. Tras aquellas celebraciones, decidió rechazar tratamientos y asumió que su final estaba cerca.

En septiembre de 2022, la reina falleció en Balmoral, su residencia favorita en Escocia, a los 96 años. Según Burrell, la mayoría de la familia desconocía los detalles de sus últimos días, mientras los trabajadores de la finca continuaban sus labores sin ser conscientes de la trascendencia del momento.

El silencio de la Casa Real y el pacto de discreción

Uno de los aspectos más llamativos de este testimonio es el hermetismo que rodeó al diagnóstico de la reina. Burrell explicó que Isabel II hizo jurar a quienes estaban a su lado que guardarían en secreto su enfermedad. De este modo, incluso los miembros más próximos de la familia desconocían el alcance real de su situación.

"La reina había estado muy mal durante sus últimos días y estaba principalmente postrada en cama. Tenía 96 años y había rechazado cualquier otro tratamiento", explicó Burrell en su intervención. Sus palabras revelan la imagen de una mujer que, pese al dolor, mantuvo hasta el final el sentido del deber y la entereza.

El pacto de silencio fue absoluto. Ni en el entorno de Windsor ni en los círculos más altos de la política británica trascendió información alguna sobre la enfermedad de la soberana. Solo ahora, con la confesión de su antiguo mayordomo, salen a la luz detalles que permiten comprender mejor cómo vivió la reina esa etapa.

El testimonio de Paul Burrell ha destapado un secreto íntimo que la reina Isabel II quiso llevarse consigo. Sus últimos meses fueron una batalla silenciosa marcada por la esperanza de celebrar su Jubileo de Platino. La revelación añade un matiz humano y conmovedor a la historia de una monarca cuya fortaleza sigue inspirando, incluso después de su fallecimiento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *