Ni cárcel ni libertad, ya se conoce el futuro del marroquí que violó a una cuidadora delante de la abuela
Una sentencia judicial ha puesto fin a un sombrío episodio de violencia y robo que conmocionó a la opinión pública hace cinco años, optando por una medida drástica. El principal condenado por este brutal asalto domiciliario no cumplirá la totalidad de su pena en territorio español.
La historia de este individuo, de nacionalidad marroquí y 25 años, culmina con un proceso de expulsión que lo devuelve a su país de origen tras un crimen particularmente cruel. Este desenlace judicial evita el cumplimiento íntegro de la condena en la prisión de Puig de les Basses, ubicada en Figueres, donde se encontraba recluido.
El caso, que se remonta a la madrugada del 12 de mayo de 2020, se destacó por su extrema gravedad y el absoluto desprecio por la vulnerabilidad de las víctimas. Aquella noche, el ahora expulsado formó parte de un grupo de cinco hombres que irrumpieron violentamente en el hogar de una anciana.
Los asaltantes accedieron a la vivienda mientras la propietaria, de 94 años, y su cuidadora se encontraban durmiendo tranquilamente. Fueron despertadas de manera abrupta e inmediatamente sometidas a amenazas con una pistola y una navaja, iniciando un aterrador registro del inmueble.
Asalto en el domicilio y agresión sexual
El objetivo inicial del grupo criminal era el robo, logrando sustraer de la residencia la cantidad de 1.500 euros en efectivo y dos teléfonos móviles de las víctimas. Sin embargo, el terror no terminó con el hurto, sino que escaló hasta una agresión intolerable que ha marcado profundamente a las afectadas.
Mientras la mayoría de los asaltantes continuaban con el registro metódico de las habitaciones de la nonagenaria, el ciudadano marroquí se quedó vigilando a las dos mujeres indefensas.
Fue en ese momento de coacción y dominio cuando el individuo, aprovechándose de la situación de indefensión absoluta, agredió sexualmente a la cuidadora en presencia de la anciana. La humillación y el trauma infligidos a ambas mujeres ante tal acto de violencia sexual son incalculables.
Una vez culminado el robo por parte de sus cómplices, de 23 y 27 años, los cinco hombres se dieron a la fuga.
Las víctimas tuvieron la fortaleza de presentar una denuncia ante los Mossos d'Esquadra de forma inmediata para relatar este calvario. Gracias a una rápida y efectiva investigación policial, las autoridades autonómicas lograron identificar y detener a tres de los hombres implicados el 14 de mayo de 2020.
Los arrestados, todos ellos vecinos de Figueres y de nacionalidad marroquí, fueron puestos a disposición judicial.
La expulsión como sustitución de la pena
Tras un largo proceso judicial que se ha extendido durante un lustro, la justicia finalmente ha dictado sentencia firme para los responsables de este terrible suceso de Figueres. La decisión del juez para el principal condenado ha sido la de expulsión del Estado español como sustitución parcial de su pena privativa de libertad.
La Policía Nacional, que ejerce las competencias en materia de inmigración, activó el procedimiento de extradición que culminó el pasado mes de noviembre de 2025. Esta medida implica la prohibición de reingreso al país por un periodo significativo, asegurando que el individuo no regrese a cometer más delitos.
Este procedimiento de extradición a Marruecos no fue un caso aislado. Otros dos presos fueron expulsados del Centro Penitenciario de Puig de les Basses junto a él. Uno de los hombres también había sido condenado por un delito de agresión sexual, tras violar a una mujer con la que compartía piso en otro suceso condenable.
El tercer individuo en ser expulsado había cumplido condena por un caso de tráfico de drogas de gran alcance en Catalunya. Este último fue interceptado por la Guardia Civil con un doble fondo en su camión que ocultaba 202 envoltorios de resina de hachís, habiendo entrado por el Puerto de Algeciras.
Los agentes especializados del Grupo Operativo de Extranjería de la comisaría de Figueres custodiaron a los tres delincuentes hasta el Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas. Allí, la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones supervisó el proceso de entrega a las autoridades marroquíes, cerrando así este capítulo.