Junts per Catalunya copia a Aliança Catalana la estrategia de las paradas informativas y este es el pésimo resultado
El sábado había un plan sencillo: tomar la calle en más de un centenar de puntos de Catalunya, explicar un giro político reciente y medir cómo late la base soberanista. La foto que salió, sin embargo, no fue la soñada.
Un “supersábado” sin músculo
Junts per Catalunya activó el 8 de noviembre un despliegue de carpas informativas —111 puntos contando los distritos de Barcelona— para “explicar” la ruptura con el PSOE y recuperar pulso en la calle.
La operación había sido anunciada a bombo y platillo por la dirección, que la presentó como un ejercicio de transparencia tras el portazo a Sánchez. Pero el balance fue discreto: poca afluencia, actos deslucidos y demasiadas horas muertas en plazas y ramblas.
La comparación con el precedente inmediato fue inevitable. Dos semanas antes, Aliança Catalana había coordinado su primer “Superdissabte” con 42 paradas repartidas por el territorio y una movilización sostenida que viene repitiéndose fin de semana tras fin de semana. Ese ensayo general —con fotos de colas y presencia constante en comarcas— había marcado el listón.
Municipios donde la fórmula pinchó
Los ejemplos se multiplicaron durante la jornada. En comarcas como el Alt Empordà, paradas previstas en l’Escala o Llançà se cancelaron alegando previsión de lluvia que nunca llegó; en Castelldefels, directamente no llegó a montarse el punto informativo.
En varios barrios del área metropolitana y en capitales comarcales de Girona y Lleida, las carpas pasaron prácticamente desapercibidas o trabajaron con una asistencia mínima. Las imágenes que circularon mostraban calles vacías y militantes repartiendo folletos sin apenas retorno.
El contraste no es solo de fotos. La propia narrativa de Junts —salir para justificar la ruptura— pareció no encontrar eco fuera de su parroquia más fiel. Mientras la dirección insistía en que el divorcio con el PSOE es “irreversible”, el “supersábado” evidenció un bache de tracción en la calle.
Gràcies a tothom que avui ha compartit idees, inquietuds i propostes durant la jornada “Junts s’explica a peu de carrer”! Continuem treballant junts per un país millor. 🫂🫀 pic.twitter.com/itIU3gOVz3
— Junts per Catalunya🎗 (@JuntsXCat) November 8, 2025
Orriols marca el ritmo y Junts va a remolque
Desde Aliança Catalana, la reacción llegó con ironía. “Mireu si som eficaços a AC que hem fet treballar Junts un dissabte”, bromeó Genís Pinart, presidente del partido en el Alt Empordà, resumiendo la sensación de que Orriols marca la agenda y los demás la siguen.
En el mismo hilo, dirigentes comarcales reivindicaron que ellos “salen cada fin de semana” y que no basta un “superdissabte” para simular arraigo.
No es una anécdota: varias encuestas recientes ya han dibujado un escenario en el que Aliança Catalana roza el sorpasso a Junts. El sondeo de Ipsos para La Vanguardia del 21 de septiembre, por ejemplo, proyectaba a AC en 19 escaños y a Junts en 21, un empate técnico de facto que explicaría la prisa de los juntaires por pisar calle.
Un objetivo que no se ha cumplido
Si el objetivo era exhibir músculo territorial y recuperar conexión con el votante soberanista, el “supersábado” de Junts per Catalunya llegó tarde y rindió poco. La estrategia de paradas informativas funciona cuando hay constancia y comunidad.
Copiarla de un día para otro solo subraya quién marca el tempo y quién intenta alcanzarlo a trompicones. En noviembre de 2025, ese tempo lo lleva Sílvia Orriols.