mayo 31, 2026

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Influencers desde la cárcel: Así usan TikTok ante la pasividad del sistema

El Departament de Justicia detectó 855 móviles en las cárceles durante 2024

Una preocupante tendencia está emergiendo en los centros penitenciarios, desafiando la autoridad y exponiendo las serias brechas de seguridad dentro de las instituciones.

Existen rigurosas normativas que prohíben estrictamente el uso de dispositivos móviles. Pero esto no es impedimento para que un creciente número de reclusos haya encontrado en las redes sociales la plataforma ideal para llevar a cabo un inusual exhibicionismo.

Estos perfiles digitales, a menudo cargados con fotografías y vídeos tomados en el interior de las celdas, consiguen acumular miles de seguidores gracias al morbo. El fenómeno revela la preocupante facilidad con la que la tecnología moderna ingresa a estos entornos controlados.

El imparable aumento de móviles tras las rejas

La incautación de teléfonos móviles en las prisiones de Catalunya ha marcado cifras históricas en los últimos años, evidenciando una batalla perdida contra la entrada de estos dispositivos. Durante el pasado año 2024 se intervinieron ochocientos cincuenta y cinco terminales, una cifra que los expertos esperan sea superada significativamente a lo largo de este año 2025.

Sin embargo, el verdadero foco de alarma reside en la cantidad desconocida de aparatos que jamás son detectados por los funcionarios. Según datos internos a los que ha accedido ElCaso.com, aproximadamente un cuarenta por ciento de los internos tiene actualmente acceso constante a un teléfono móvil.

Lejos de los obsoletos modelos antiguos, los reclusos ahora manejan dispositivos mucho más modernos y potentes, complicando las tareas de vigilancia y detección.

Fuentes del cuerpo de funcionarios de prisiones confirman que resulta habitual detectar internos utilizando sus teléfonos, incluso en áreas comunes, a plena vista de los trabajadores del centro. La falta crónica de personal especializado en las prisiones se suma a la debilidad de las sanciones aplicadas a quienes violan esta norma.

Esta suma de factores provoca que el análisis coste-beneficio favorezca al interno, pues compensa la posibilidad de ser sancionado con tal de mantenerse permanentemente conectado al mundo exterior. El uso de estos dispositivos puede variar desde el simple contacto familiar hasta la continuidad de actividades delictivas, lo que supone un riesgo máximo.

Exhibicionismo carcelario: La nueva moda digital

Más allá del uso para actividades ilícitas o comunicación personal, una moda creciente en las cárceles catalanas es el exhibicionismo carcelario en plataformas populares como TikTok e Instagram. Los reclusos desafían abiertamente las normas internas al publicar imágenes y vídeos que muestran su día a día entre rejas.

Esta práctica se convierte en una forma de empoderamiento narcisista para los internos. Esta tendencia no es exclusiva de nuestro país. En otros países como Francia, hemos visto ejemplos similares, principalmente protagonizados por jóvenes magrebíes.

Uno de los ejemplos más destacados de esta peligrosa tendencia es el caso de Adrián Molina, un conocido delincuente que, a pesar de estar encarcelado, acumula miles de seguidores en Instagram. Molina publica diariamente imágenes tomadas directamente desde su celda, mostrando su vida en el módulo o posando con otros compañeros reclusos del centro.

Este individuo es recordado por su fuga en Terrassa. Un cómplice roció con un extintor a dos agentes de los Mossos d’Esquadra que lo custodiaban en una visita al dentista. Su detención posterior ocurrió en un encuentro de motocicletas, una de sus grandes aficiones. 

La lucha por la seguridad: Inhibidores y drones

La presencia descontrolada de teléfonos móviles en los centros penitenciarios de Cataluña constituye un problema de seguridad mayúsculo, mucho más allá de la mera disciplina. El acceso al exterior mediante terminales permite la organización de actividades ilícitas y facilita la coordinación interna entre los reclusos para cualquier tipo de altercado.

Para combatir eficazmente esta situación, el Departament de Justícia ha anunciado recientemente la futura instalación de modernos inhibidores de frecuencia en las prisiones. Se espera que esta tecnología bloquee completamente la cobertura telefónica y las conexiones de datos 3G, 4G y 5G dentro del perímetro de los centros.

La esperanza de los funcionarios es que esta medida elimine la posibilidad de comunicación ilegal desde las celdas de forma definitiva.

A esta guerra tecnológica contra los terminales se añade también la constante vigilancia contra la entrada de objetos prohibidos mediante drones. Estos pequeños aparatos voladores han sido utilizados para colar drogas y otros objetos de contrabando en el interior de las cárceles con una precisión alarmante.

Un reciente caso en el que se detuvo a un individuo coordinando la entrada de estupefacientes con internos de Brians, utilizando drones, dejó clara la nueva y peligrosa modalidad de contrabando. 

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