El gesto de la princesa Amalia en Nueva York que llegará al corazón del rey Guillermo
Este mes, Amalia de Holanda ha protagonizado un gesto que ha marcado un antes y un después en su papel como heredera. La joven, de 21 años, ha acompañado a su madre, la reina Máxima, en una importante visita oficial a Nueva York. Amalia ha dejado a un lado sus estudios para seguir con sus funciones institucionales, un gesto que sin duda llegará al corazón del rey Guillermo.
Es la primera vez que Amalia de Holanda y su madre han compartido juntas una agenda internacional de tal calibre. La presencia de Amalia no ha pasado desapercibida. La joven ha observado con atención, ha escuchado con respeto y ha demostrado que está preparada.
Durante el verano, hemos visto al rey Guillermo y a Máxima de Holanda disfrutando de unas merecidas vacaciones en Grecia. También hemos sido testigos de cómo la reina Máxima revolucionaba las redes sociales con un vídeo en el que hablaba en español, su lengua materna, pero el descanso ha terminado. La reina ha retomado sus compromisos oficiales con más fuerza que nunca.
Amalia de Holanda sigue adelante con sus obligaciones
Esta vez, no ha viajado sola. Lo ha hecho junto a Amalia, la princesa de Orange, quien ha viajado hasta Estados Unidos para asistir a una de las citas más significativas del nuevo curso.
La ciudad elegida no ha sido casual, Nueva York tiene un lugar muy especial en el corazón de Máxima. Allí vivió entre 1996 y 2000. Allí se enamoró del entonces príncipe Guillermo y allí ha regresado ahora, con su hija mayor, para representar a Holanda ante la ONU.
Máxima ha sido nombrada Asesora General para la Inclusión Financiera por el secretario general Antonio Guterres y ha colaborado con Naciones Unidas desde 2009. En esta visita, se ha reunido con representantes del G20, del Banco Interamericano de Desarrollo y de la alianza contra la pobreza CGAP. Ha sido una agenda intensa, pero Amalia no se ha apartado de su lado.
Amalia de Holanda viaja a la ciudad donde el rey Guillermo conoció a su mujer
La princesa ha observado cada encuentro y ha seguido cada paso de cerca. Según la Casa Real, su labor ha sido "supervisar el trabajo de la reina Máxima" y lo ha hecho con elegancia y responsabilidad. A pesar de sus estudios de Derecho en la Universidad de Ámsterdam y su participación en el programa del Defensity College, Amalia ha encontrado tiempo para servir a su país.
El gesto no ha pasado desapercibido para su padre, el rey Guillermo. Ver a su hija al frente, cumpliendo con su rol institucional, ha sido un momento inolvidable. Un gesto que le llegará al corazón porque Amalia ha demostrado que está lista y que será una reina digna de su legado.