La polémica sobre el catalán vuelve a sacudir la actualidad en Catalunya. Esta vez, el protagonista es el actor Biel Duran, que ha denunciado un episodio surrealista. Durante una llamada comercial, un teleoperador le recriminó expresarse en catalán. “Esto es España, tienes que hablar en castellano”, escuchó indignado.
El incidente ha generado un fuerte debate social porque muestra una realidad incómoda. Muchos catalanohablantes sufren cada día situaciones parecidas, invisibles en los grandes medios. La hostilidad hacia el catalán sigue existiendo, aunque a menudo se quiera disimular. Y cuando un personaje público lo denuncia, se hace imposible negarlo.
La experiencia de Biel Duran
Según relató en RAC1, Duran atendió una llamada de telemarketing. Respondió en catalán, como acostumbra hacer en su vida diaria. La reacción del teleoperador no tardó en llegar con desprecio. Tras unos segundos de silencio, le espetó que debía hablar en castellano.

Lo más grave es que, de fondo, se oía un supervisor. Esa persona instruía al trabajador sobre qué decirle al actor. “Dile que está en España y que hable castellano”, fue la frase exacta que Biel escuchó con indignación. Una respuesta que confirma la falta de respeto hacia la lengua propia.
Una actitud intolerable
Este episodio no es anecdótico, es el reflejo de una tendencia. El catalán no solo está en retroceso, sino que sufre desprecio abierto. Pretender que un catalán renuncie a su lengua en su casa es intolerable. No es una cuestión de cortesía, es un derecho fundamental.

Biel Duran, conocido por su papel en Com si fos ahir, ha denunciado más veces esta realidad. El actor es una voz autorizada en la defensa cultural. Y lo que cuenta no sorprende a nadie que viva en Catalunya. El problema es que demasiadas veces se mira hacia otro lado.
La trayectoria de un actor comprometido
Biel Duran, nacido en Barcelona en 1984, debutó en La teta i la lluna. Ha trabajado en cine, televisión y teatro con gran reconocimiento. Pero además de actor, es un firme defensor del catalán. Para él, la lengua es parte inseparable de su identidad personal.
Sus denuncias no son una moda, son el reflejo de un compromiso. En cada entrevista, insiste en que no se trata de imponer nada. Reclama simplemente respeto, el mismo que él muestra cuando le hablan en castellano. Es un mensaje claro: la convivencia pasa por reconocer y valorar el catalán.
La importancia de reaccionar
Lo sucedido con Biel Duran no debe quedar en anécdota. Es necesario que la sociedad catalana responda con firmeza y dignidad. Callar ante la catalanofobia solo refuerza a quienes la practican. Es momento de recordar que hablar catalán no es un privilegio, es un derecho.
Las instituciones, además, deben tomar nota y proteger de verdad a los hablantes. No basta con leyes escritas, se necesita voluntad política real. Si no, situaciones como esta seguirán repitiéndose con absoluta impunidad. El caso de Biel es solo la punta del iceberg.
Una cuestión de respeto
El catalán es lengua de cultura, de historia y de millones de ciudadanos. Nadie debería sentirse avergonzado ni presionado por usarlo en su vida diaria. Cuando alguien desprecia ese derecho, ataca también la dignidad colectiva. Y ese ataque merece siempre una respuesta clara y contundente.
El gesto de Biel Duran es, en el fondo, resistencia. Su negativa a ceder y su denuncia pública son un ejemplo. Demuestra que el catalán sigue vivo, pese a los obstáculos constantes. Porque defenderlo no es solo defender una lengua: es defender una identidad.