En el siempre intrigante universo de la realeza española, las relaciones familiares suelen estar en el foco de atención. Recientemente, la periodista Pilar Eyre ha arrojado luz sobre la dinámica entre dos de los nietos del rey emérito Juan Carlos I: Victoria Federica de Marichalar y Borbón y Pablo Urdangarin y Borbón. A pesar de la cercanía en edad—apenas tres meses de diferencia—su vínculo es, según Eyre, prácticamente inexistente.
Trayectorias divergentes
Victoria Federica, nacida el 9 de septiembre de 2000, ha optado por una vida pública y mediática. Su incursión en el mundo de las redes sociales y la moda la ha posicionado como una destacada influencer en España.
Su agenda está marcada por asistencias a corridas de toros, eventos de moda y fiestas exclusivas. Actualmente, participa en el programa televisivo 'El Desafío', donde ha demostrado habilidades sorprendentes y se ha consolidado como una de las concursantes más destacadas.

Por otro lado, Pablo Urdangarin, nacido el 6 de diciembre de 2000, ha seguido una senda más discreta y deportiva. Siguiendo los pasos de su padre, Iñaki Urdangarin, Pablo se ha dedicado al balonmano, formando parte de equipos de renombre y destacando por su compromiso y talento en la cancha.
Además, mantiene una relación sentimental estable con Johanna Zott, quien ha sido vista en varias ocasiones compartiendo momentos con la familia Urdangarin, evidenciando una integración armoniosa en el círculo familiar.
Nada que ver entre ellos
Pilar Eyre, en su análisis, señala que, aunque Victoria y Pablo son prácticamente coetáneos, sus mundos son diametralmente opuestos. Mientras que Victoria se mueve en círculos de alta sociedad y eventos mediáticos, Pablo mantiene un perfil bajo, centrado en su carrera deportiva y vida personal. Esta disparidad de intereses y estilos de vida ha resultado en una relación distante entre los primos.

Además, Eyre destaca que Pablo, conocido por su carácter extrovertido, se desenvuelve con fluidez en catalán, hasta el punto de que en su entorno profesional es llamado "Pau". Este detalle subraya su integración y adaptación al ámbito en el que se desenvuelve, diferenciándolo aún más del entorno de su prima.