Dos personas sonrientes con un fondo difuminado.

Los vis a vis prohibidos de Iñaki Urdangarin en la cárcel de Brieva

El ex duque de Palma triunfó cuando estuvo preso

La estancia de Iñaki Urdangarin en la prisión de Brieva ha sido objeto de múltiples comentarios y especulaciones. Su reclusión en un centro penitenciario predominantemente femenino y las circunstancias que la rodearon han generado un sinfín de anécdotas y rumores que aún resuenan en los círculos de la prensa del corazón.​

Un huésped singular en Brieva

En junio de 2018, Iñaki Urdangarin ingresó en la cárcel de Brieva, situada en Ávila, para cumplir una condena de cinco años y diez meses por su implicación en el caso Nóos. Lo peculiar de su reclusión radicaba en que Brieva es un centro penitenciario diseñado principalmente para mujeres.

Para garantizar su seguridad y privacidad, se le asignó un módulo especial, separado del resto de las internas, que anteriormente había sido ocupado por el exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán. Este módulo contaba con cinco celdas, patio propio, comedor y salas de vis a vis. ​

Iñaki Urdangarín y un fondo de billetes
Iñaki Urdangarin | Canva

Entre la soledad y la atención inesperada

A pesar de las comodidades relativas de su módulo, Urdangarin enfrentó largos periodos de aislamiento, interactuando principalmente con funcionarios y el capellán de la prisión. Sin embargo, su presencia no pasó desapercibida para las reclusas del centro.

Según Pilar Eyre, su llegada generó un notable revuelo entre las internas, quienes, sorprendidas por la presencia de un hombre y, más aún, de alguien de su notoriedad, le otorgaron apodos como "pibón de Brieva" y "chuletón vasco".

Algunas incluso habrían expresado abiertamente su interés en mantener encuentros con él, llegando a solicitar visitas íntimas, conocidas como "vis a vis". ​Algo que, en todo caso, hubiera estado prohibido.

Hombre de cabello canoso con camisa azul claro sobre fondo morado.
Montaje de Urdangarín con un fondo rosa | Casa Real, Canva Creative Studio, XCatalunya

Las visitas oficiales

A pesar de los rumores y las historias que circulaban, no se registraron visitas íntimas oficiales entre Urdangarin y su entonces esposa, la infanta Cristina, durante su estancia en Brieva. Las visitas se realizaban en la sala de estar del módulo, sin que se solicitara en ningún momento un "vis a vis". ​

Además, se mencionó una relación cercana entre Urdangarin y una subdirectora del centro, lo que habría generado comentarios y advertencias por parte del capellán de la prisión.