abril 21, 2026

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Pilar Eyre alucina con el desaire de Leonor de Borbón a los mallorquines: ‘Yo creo…’

La periodista sigue analizando la actualidad de la Familia Real española en su canal de Youtube

La Familia Real española siempre ha tenido un inquebrantable vínculo con el mar. Las regatas de la Copa del Rey de Vela no son solo una competición deportiva, sino un escenario cargado de simbolismo dinástico, donde hemos visto a Juan Carlos I, y después a Felipe VI, demostrar su pericia y su pasión por la navegación. De hecho, el barco de vela del emérito se llama 'El Bribón'.

Una afición que parecía destinada a perpetuarse en la figura de la princesa Leonor, especialmente tras su año de formación en la Armada. Sin embargo, las expectativas de ver a la heredera tomar el timón de la tradición se han desvanecido.

La imagen que ha dejado este verano en el Real Club Náutico de Palma ha sido la de una visita fugaz y protocolaria, un gesto que ha sabido a poco para los defensores de las costumbres borbónicas y que ha alimentado las especulaciones sobre un posible punto y final a la vocación marinera de la Corona. Lejos de las imágenes de complicidad náutica de sus antecesores, la princesa ha marcado una distancia que no ha pasado desapercibida.

El desaire que revela un secreto a voces

La polémica ha cobrado fuerza gracias a la periodista Pilar Eyre, quien desde su canal de YouTube ha puesto palabras a lo que muchos sospechaban. Según Eyre, que cita a la periodista María Eugenia Yagüe de El Mundo, el desinterés de Leonor no es un capricho, sino la consecuencia de una experiencia traumática.

Al parecer, la travesía de la princesa en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano fue un auténtico suplicio. "La mayor parte de esta travesía, Leonor la había pasado en su camarote mareada, con unos mareos que no se pasaban con la biodramina", explica la cronista.

Esta revelación contextualiza la actitud de la princesa. Su breve aparición en el muelle, donde saludó a su padre, el Rey Felipe VI, antes de que este se hiciera a la mar, se interpreta ahora bajo una nueva luz. No hubo impulso de subir a bordo, ni un atisbo de nostalgia por la vida en cubierta.

Simplemente, un beso que a ojos de Eyre pareció "un poco artificial" y una rápida despedida. Incluso su atuendo, poco apropiado para el ambiente portuario, delataba su ajenidad a ese mundo que para su padre, abuelo y bisabuelo fue un refugio y una pasión.

Una tradición rota y la sombra de Letizia

La tradición marinera de los Borbones es legendaria. Eyre recordaba en su análisis cómo el mar era el "único consuelo" para Don Juan, el conde de Barcelona, especialmente tras la trágica pérdida de su hijo Alfonsito. Una muerte provocada por su hermano Juan Carlos. Oficialmente, accidental. Han circulado todo tipo de teorías. 

Don Juan Carlos convirtió los yates en escenarios de su poder y de sus romances, forjando la imagen de un "rey marinero". El propio Felipe VI ha continuado con la afición, aunque con más discreción. Pero en esta cadena dinástica, parece que hay un eslabón roto.

Pilar Eyre no duda en señalar que esta ruptura con el legado familiar se acentúa con la figura de la Reina Letizia. "No comparte esta afición con su marido y de una forma lógica, en cierta manera, él ha ido perdiendo también afición", comenta, sugiriendo que la falta de entusiasmo de la reina ha influido en sus hijas.

Ni Leonor ni Sofía participaron en los tradicionales cursillos de vela en Calanova que sí hicieron sus primos, un primer indicio de que los veranos en Marivent tendrían un cariz diferente para la nueva generación.

El malestar de Leonor en el Elcano, según Eyre, llegó a tal punto que la Reina Letizia se planteó "presentarse allí y llevársela" ante el sufrimiento de su hija. Este instinto protector materno choca frontalmente con la férrea disciplina y el sacrificio que se espera de un heredero al trono.

 

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