María Castro ha protagonizado un momento clave en el último capítulo de La Promesa, dando un giro inesperado a la trama. Su personaje, Pía, ha tomado una decisión que afecta tanto su vida sentimental como su permanencia en el palacio. La noticia que ha dado ha generado impacto inmediato entre los personajes y ya empieza a marcar consecuencias.
La intérprete se ha metido de lleno en un episodio cargado de tensión, donde Pía ha tenido que actuar con determinación. Tras ser descubierta besándose con Ricardo, el ama de llaves ha decidido intervenir para evitar su despido. La escena ha sido comentada por la claridad con la que Pía expone su postura ante la situación.

Finalmente, Pía ha comunicado que rompe su relación con Ricardo para poder seguir en el palacio. Esta decisión ha sido recibida con escepticismo por Cristóbal, el mayordomo jefe, quien ha dejado claro que uno de los dos debe abandonar La Promesa. La tensión entre los personajes se ha intensificado de manera inmediata.
María Castro y Adriano en medio de los cambios que trae el regreso del barón a La Promesa
Ricardo y Pía atravesaban su mejor momento, a pesar de las complicaciones legales que enfrentaba el mayordomo para obtener la nulidad matrimonial. El beso que los delató cambió la dinámica entre ambos y obligó a Pía a tomar una decisión rápida. La situación deja patente que la permanencia de los personajes en el palacio depende ahora de sacrificios personales.

Mientras tanto, el barón de Valladares ha regresado con exigencias que podrían afectar el trabajo de Catalina y Martina. A pesar de ello, ambas han conseguido negociar su permanencia, y Adriano, sin proponérselo, se convierte en un elemento clave en la negociación. La trama evidencia cómo cada decisión individual repercute en la estructura del palacio.
Una huida silenciosa y los reencuentros familiares marcan nuevos giros en La Promesa
Por otro lado, Lorenzo ha intensificado su acoso sobre Curro, lo que ha llevado a Ángela y al lacayo a planear su salida hacia Suiza. Consideran que esta es la única manera de mantenerse fuera del alcance del capitán. La huida silenciosa refleja la constante tensión que viven en el palacio.
Por último, Vera ha encontrado cierto alivio al reencontrarse con su hermano Federico, aunque las diferencias por el pasado turbulento de la familia vuelven a surgir con fuerza. Al mismo tiempo, Enora ha organizado un encuentro entre Toño y Simona con la intención de que madre e hijo se acerquen nuevamente. Este avance aporta resolución a una situación pendiente, manteniendo la atención en los últimos movimientos de Pía y Ricardo.