Marc Ribas, conocido por el gran público como presentador de Joc de cartes, ha sorprendido con una confesión personal durante una entrevista en RAC1. El chef catalán ha reconocido que su primer restaurante terminó en ruina. Este fue un fracaso que le dejó importantes pérdidas económicas y una gran lección de vida.
En aquel contexto, la gente salía menos a cenar fuera y los números no cuadraron. “Hice mal los cálculos y me arruiné”, afirmó Ribas, con la transparencia que le caracteriza. Un golpe duro que, sin embargo, le permitió replantearse cómo debía afrontar el mundo empresarial ligado a la restauración.
Un error común en el mundo de la hostelería
A su juicio, no basta con amar la cocina, también hay que gestionar con visión empresarial. “Si no lo haces así, acabarás arruinado”, advirtió. Recordó que el sector funcionaba durante años con familias que trabajaban jornadas interminables y que recurrían a la economía sumergida para salir adelante.

Cuando alguien pretende profesionalizar ese modelo y convertirlo en negocio, los riesgos se multiplican. Ribas quiso subrayar que la hostelería es una de las industrias con mayor mortalidad empresarial en Catalunya: ocho de cada diez locales no superan los cinco años de vida. Para él, la clave está en prever escenarios y tener siempre planes de emergencia.
Aprendizaje a base de experiencia
Aunque no estudió en ninguna escuela de cocina, Ribas ha aprendido trabajando junto a grandes profesionales. “He hecho muchos cursos y he leído cientos de libros”, aseguró. Esa formación autodidacta le permitió adquirir una experiencia sólida que hoy lo avala tanto en los fogones como en televisión.

Esa mezcla de práctica y formación continua le ha llevado a convertirse en un referente gastronómico. En la actualidad, el cocinero recuerda con cierto alivio aquel tropiezo económico, porque le permitió crecer. “Ahora estoy cubierto con previsiones para que no vuelva a pasar”, señaló durante la entrevista.
El futuro de Joc de cartes
Ribas también avanzó novedades sobre el programa que lo ha catapultado en TV3. En la próxima temporada, los concursantes deberán redactar reseñas de cada restaurante, al estilo de las que aparecen en Google. “Será divertido ver qué dicen realmente y si son positivos”, comentó el presentador, convencido de que la dinámica gustará al público.
La versión estival del concurso, actualmente en emisión, también ha mantenido buenos registros de audiencia. Ribas reconoció sentirse “especialmente satisfecho” con la acogida de los episodios de verano, señalando que el boca a boca ha sido determinante para mantener el interés.
Marc Ribas, un referente con los pies en la tierra
Nunca ha dejado de considerarse, por encima de todo, un chef. Esa doble faceta, entre los fogones y las cámaras, lo ha convertido en un rostro muy querido en Catalunya. Sin embargo, no olvida la dureza del negocio de la hostelería ni las dificultades que muchos profesionales enfrentan cada día.
Con su relato, Ribas quiso lanzar un mensaje de prudencia a quienes sueñan con abrir un restaurante. “Si no sabes gestionar, mejor espera y fórmate”, advirtió. Un consejo nacido de la experiencia y que resume la filosofía del presentador: la pasión es importante, pero la gestión lo es todavía más.
Una lección para nuevas generaciones
El fracaso inicial no impidió que construyera una sólida carrera como chef y comunicador. Al contrario, le sirvió para aprender a valorar cada paso y a afrontar los retos con una perspectiva más realista. Hoy, convertido en un referente televisivo y gastronómico, recuerda sus errores para que otros no tropiecen en la misma piedra.
En definitiva, Marc Ribas ha transformado una ruina personal en un testimonio inspirador. Su experiencia demuestra que incluso en el competitivo mundo de la hostelería, los fracasos pueden convertirse en el mejor motor para alcanzar el éxito.