Hace unos días, Albert Om soltó una reflexión que generó revuelo entre paseantes y vecinos. Nadie esperaba que fuera a cuestionar una costumbre tan arraigada. Ese arranque cautivó. Poco a poco, la polémica fue creciendo en redes y medios, sorprendentemente, con apoyo y críticas al mismo tiempo.
¿Qué le pasa a Albert Om con los perros?
Durante su pódcast con Joan Mª Pou, Albert Om lanzó una afirmación contundente sobre los perros en la ciudad. Admite que teme “ponerse en un jardín”, pero insiste en que no le gusta esa rutina urbana que se ha normalizado. Los perros que mean y cagan en la calle, aunque se recojan después. Advertía que, aunque “el 99 %” de propietarios recoge la caca y enjuaga el pipí, la orina queda impregnada y forma una pastilla urbana visible solo con el tiempo.
Presentó cifras. Barcelona cuenta con unos 200 000 perros, comparables a la población de Sabadell. Estos números son preocupantes, es como si todos los habitantes vinieran tres veces al día a aliviarse por las calles.

Opiniones ciudadanas y debate comunitario
En Reddit, en r/Barcelona, varios vecinos expresan su frustración con contundencia. Uno afirmaba que “hay más perros que niños en Barcelona”. También lamentaba que tantos dueños incívicos empañan el esfuerzo de quienes sí cuidan la vía pública. Otro contó que vive en Sants y que el olor a caca y pis canino es omnipresente, pidiendo sanciones ejemplares contra quienes no recogen Reddit.
Contexto histórico y social del debate
Barcelona ha permitido históricamente que los perros hagan sus necesidades en la calle con algunas medidas de limpieza. Pero la reflexión de Om evidencia una fatiga social creciente. En una ciudad con tantos canes como habitantes en Sabadell, los conflictos entre respeto urbano y amor por las mascotas se acumulan. No es solo cuestión de limpieza: es una encrucijada entre educación ambiental, civismo ciudadano y el derecho de los vecinos a vivir en calles agradables.
Palabras virales en redes sociales
La declaración ya circula en Twitter e Instagram, donde el pódcast ‘Què t’ha passat?’ ha prendido una llama cultural. Numerosos comentarios celebran que alguien reconozca lo incómodo que puede resultar pasar junto a un perro agachándose para cagar.
Otros, en cambio, consideran exagerado echar la culpa a la naturaleza humana, recordando que “era una broma… ¿o no?”, como la propia cuenta del programa sugirió irónicamente. El tema polariza: hay quienes demandan innovación urbana —como usar pañales caninos o disponer de zonas designadas— en tono humorístico o serio.

La frase de Albert Om no fue solo provocadora, sino un espejo incómodo de nuestra convivencia. La pregunta que se hace los ciudadanos son lógicas. ¿Lograremos encontrar soluciones más ingeniosas que pañales urbanísticos o simplemente reforzar la educación ciudadana?