El Benito Villamarín se prepara para una temporada exigente en la que Manuel Pellegrini necesita piezas diferenciales. El equipo verdiblanco había reservado el dorsal número 7 para Antony, convencido de que su regreso sería cuestión de días. Sin embargo, un nuevo contratiempo administrativo amenaza con truncar la operación.
El recuerdo de un préstamo inolvidable en Sevilla
Antony llegó cedido al Real Betis en la segunda parte de la temporada pasada, procedente del Manchester United. En apenas cinco meses dejó huella con nueve goles y cinco asistencias en 26 encuentros oficiales. Su conexión con Isco y otros nombres relevantes del Real Betis dinamizó el ataque verdiblanco, devolviendo ilusión a una grada que había perdido fe tras varias lesiones clave.
La apuesta parecía clara: tanto jugador como club querían repetir la fórmula. El Betis planificó el verano sin fichar a otro extremo derecho, señal de la confianza plena en un acuerdo que parecía cerrado hace unos días.

Un obstáculo inesperado en la recta final del mercado
Varios medios de comunicación habían aseverado que Manchester United y Real Betis habían pactado un traspaso de 25 millones de euros más un 50% de una futura venta. Todo estaba preparado para anunciar la operación, hasta que surgió un detalle imprevisto. Hablamos de los seis millones de euros que el club inglés adeuda al futbolista por conceptos pendientes desde su traspaso desde el Ajax.
El United exige que esa deuda sea asumida bien por el propio jugador, renunciando al cobro, o por el Betis, incorporándola en el acuerdo. Ninguna de las dos partes implicadas en Sevilla acepta esas condiciones, lo que ha provocado un giro radical en las conversaciones.
Pellegrini, entre la necesidad deportiva y la incertidumbre
El chileno contaba con Antony como refuerzo prioritario tras la lesión de larga duración de Isco, que ha dejado al equipo sin su mayor foco de creatividad ofensiva. El recuerdo de Antony marcando diferencias en la banda derecha, con regates desequilibrantes y capacidad goleadora, explica por qué el entrenador sigue presionando a la dirección deportiva para desbloquear la situación.
Tres días para evitar un fiasco mayúsculo
El mercado cierra el próximo lunes y al Betis apenas le quedan 72 horas para resolver el entuerto. En Inglaterra se daba la operación por hecha, pero a última hora del viernes periodistas como Ben Jacobs rectificaron, asegurando que el club verdiblanco había retirado la oferta de compra.
Mientras tanto, la dirección deportiva explora alternativas en caso de que el regreso del brasileño no se concrete. Sin embargo, ningún otro nombre ofrece el impacto mediático y futbolístico de Antony, que continúa siendo la prioridad absoluta. La afición bética observa con incredulidad cómo un problema ajeno a su club puede dejar al equipo sin su fichaje estrella. La presión de Pellegrini y el deseo del futbolista pueden inclinar la balanza, pero la negociación ha entrado en terreno pantanoso.