Un hombre sostiene una lupa frente a un estadio de fútbol con el escudo del Girona Futbol Club a la derecha.

Albert Blaya destapa la cruda realidad del Girona: 'Se sabía...'

Blaya se muestra pesimista con la situación del cuadro catalán, último clasificado en Primera

El Girona atraviesa una crisis deportiva e institucional de enormes dimensiones. El analista Albert Blaya lo resumió en un tuit demoledor: “La gestión de la temporada ha sido nefasta. Imposible fichar peor y con menos sensación de tener rumbo”. Sus palabras reflejan el sentimiento general de la afición tras un inicio desastroso.

El conjunto catalán acumula ocho goles encajados en solo dos jornadas. El 5-0 sufrido en La Cerámica ante el Villarreal evidenció la fragilidad colectiva. Michel, visiblemente abatido, lo expresó con crudeza: “Es mi peor momento como entrenador. No somos un equipo”. La sensación de desconexión es total.

De la Champions al colista en tiempo récord

Hace poco más de un año, el Girona celebraba su clasificación histórica para la Champions League. El triunfo contra el Barcelona en Montilivi se convirtió en la cumbre del proyecto.  Hoy, apenas 500 días después, el club ocupa el último puesto de la tabla. La caída ha sido tan rápida como dolorosa.

Un hombre con expresión seria está superpuesto sobre un estadio de fútbol vacío, junto a un emoji de cara confundida.
El Girona no ha empezado bien su andadura en Primera esta temporada | XCatalunya, Michel8Sanchez

El curso pasado ya mostró señales preocupantes.  El equipo pasó de luchar en Europa a pelear por la permanencia. La segunda vuelta fue dramática y se salvó en las últimas jornadas. Este verano, en lugar de corregir errores, la directiva ha multiplicado las dudas.

Míchel, sin respuestas y señalando a todos

El entrenador madrileño siempre se ha caracterizado por proteger a sus jugadores. Pero en Vila-real rompió esa dinámica con una crítica global. “Estoy muy decepcionado con todos: jugadores, club y dirección deportiva”, sentenció. Sus declaraciones fueron un grito de desesperación tras una goleada humillante.

Hombre con suéter negro en un estadio de fútbol junto a un emoji de enojo gigante
El Girona ha tenido un comienzo de liga desastroso. | XCatalunya

Para Míchel, la incertidumbre del mercado está destrozando la concentración. Con varios futbolistas pendientes de salidas, el grupo no está centrado en competir. “Parece que esperamos a que cierre el mercado para empezar a jugar”, afirmó. Una reflexión dura que destapa la fractura interna del vestuario.

Una plantilla debilitada y sin refuerzos claros

El Girona perdió a piezas clave como Dovbyk, Aleix García o Savinho. Todos eran indispensables en el engranaje que llevó al equipo a la élite. Los recambios, en cambio, no ofrecen las mismas garantías.  Llegaron Abel Ruiz, Miovski o Krejci, pero ninguno ha cubierto el vacío.

Albert Blaya lo resume con contundencia: “Imposible fichar peor”. El club vendió por cifras récord, pero invirtió menos de lo ingresado. La política económica priorizó los balances sobre lo deportivo. El resultado es un equipo sin alma y un entrenador atrapado en la impotencia.

Un mercado que envenena la temporada

La apertura del mercado mientras la liga ya ha comenzado es un factor adicional. Varios jugadores dudan sobre su futuro y la competitividad se resiente. Míchel insistió en que este ruido externo contamina al grupo. “Hoy no me siento representado por mis jugadores”, admitió tras la derrota.

La dirección deportiva, encabezada por Quique Cárcel, tampoco ha logrado cerrar fichajes determinantes. La conexión con el City Group se ha debilitado y los refuerzos de calidad no han llegado. Claudio Echeverri, el fichaje estrella esperado, terminó en el Bayer Leverkusen. Las alternativas no convencen.

Un futuro lleno de incertidumbres

El Girona vive una paradoja cruel. Pasó de ser ejemplo de gestión a sinónimo de caos. En Montilivi, la afición ya no conecta con el equipo como hace dos temporadas. El ambiente es de decepción y miedo al descenso. El sueño europeo se ha transformado en pesadilla.

Míchel, pese a todo, mantiene la esperanza de revertir la situación. “El fútbol no tiene memoria, pero aún hay tiempo”, recordó. Sin embargo, cada jornada perdida acerca al Girona a una temporada dramática. Y voces como la de Albert Blaya confirman lo que todos piensan: la gestión ha sido nefasta.