Los delincuentes perfeccionan sus métodos: la policía detecta la nueva forma de robar a los turistas
Los carteristas afinan sus trucos con gestos amables que desarman, mientras las víctimas apenas sospechan la maniobra que empieza. Una escena reciente lo demuestra, con un detalle floral que parece inocente y termina vaciando bolsillos discretamente. Fue el martes, 11 de noviembre de 2025, cuando una patrulla observó la maniobra en plena calle, durante un control preventivo.
El equipo, especializado en seguridad ciudadana, detectó a dos mujeres aproximándose con simpatía estudiada y una flor preparada para el contacto. Según la Guàrdia Urbana de Barcelona, la escena se desarrolló en Fort Pienc, en el distrito del Eixample de la capital de Catalunya. Tras identificar a las sospechosas, los agentes recuperaron 380 euros que el turista llevaba en efectivo, según las mismas fuentes.
Cómo funciona el ‘método del clavel’
El llamado “método del clavel” explota la cortesía del viajero mediante un regalo aparente que abre la puerta al engaño.
Una flor se coloca en la solapa, se solicita una pequeña propina y, en segundos, la cartera termina demasiado expuesta.
Mientras el afectado busca monedas, manos entrenadas deslizan billetes o tarjetas con movimientos rápidos, casi invisibles entre empujones casuales.
La treta se ha documentado en diferentes ciudades y vuelve a ganar protagonismo en áreas turísticas con gran afluencia de visitantes.
La intervención en Fort Pienc
El binomio de la Unidad de Seguridad Ciudadana siguió la secuencia desde pocos metros, confirmando que el supuesto obsequio era la coartada.
Cuando el turista abrió la cartera, los agentes vieron cómo una mano sustraía más dinero del entregado como propina.
Se intervino de inmediato, se identificó a las dos presuntas autoras y se procedió a su detención por un delito de hurto.
Ni la nacionalidad ni la edad de las detenidas fueron facilitadas, a la espera de diligencias y comunicación judicial.
La víctima recuperó 380 euros, y las arrestadas fueron trasladadas a la comisaría del Eixample para las diligencias correspondientes.
Un repunte que inquieta en Eixample y Fort Pienc
El episodio se inserta en un panorama de hurtos al visitante que preocupa a vecinos y comerciantes en zonas de alta circulación. En el barrio de Fort Pienc, representantes municipales han reclamado refuerzos específicos de presencia policial y actuaciones integrales de convivencia.
Estas demandas se producen en una semana con detecciones relevantes, como la intervención que permitió frustrar el timo del clavel a un turista.
Cómo protegerse sin caer en la alarma
Las prácticas preventivas más básicas pasan por desconfiar de regalos, minimizar efectivo visible y cerrar la cartera antes de cualquier intercambio. Evitar mostrar el contenido del monedero en la vía pública reduce oportunidades, especialmente en áreas concurridas y momentos de máxima afluencia turística.
Si alguien insiste en colocar un objeto sobre la ropa, conviene marcar distancia física y declinar el gesto sin prolongar la conversación. Ante cualquier sospecha, resulta recomendable pedir ayuda inmediata y describir a los implicados, priorizando siempre la seguridad personal sobre la recuperación del dinero.
Lo que deja este caso para la ciudad
El caso evidencia la capacidad de adaptación delictiva y la necesidad de vigilancia atenta en destinos urbanos con fuerte atracción internacional. La respuesta rápida de la Guàrdia Urbana reduce el daño inmediato, pero el reto pasa por disuadir el modelo antes de cada acercamiento.
Más campañas de sensibilización, refuerzo en puntos estratégicos y coordinación vecinal pueden estrechar el margen de maniobra de estas estafas callejeras. Mientras tanto, el visitante informado y precavido sigue siendo la primera barrera contra un clavel que jamás debería significar una pérdida.