Aliança Catalana gana un concejal en Santpedor y la CUP se desespera: ‘No lo toleraremos’
El pleno municipal de Santpedor ha vivido este martes un momento que resume perfectamente la crisis del independentismo tradicional catalán. Jordi Soteras, vicepresident comarcal de Aliança Catalana, entrará como concejal en el Ayuntamiento ya que estaba en la lista de Sumem-Junts, desatando la indignación de la CUP y evidenciando la incoherencia del llamado "cordón sanitario".
El nerviosismo se hace evidente
Rubèn López, portavoz de la CUP, no ha podido contener su frustración al descubrir la identidad del próximo edil. "Como antifascistas, no lo toleraremos", declaró en un arrebato que revela más sobre su propia debilidad que sobre la situación real.
Roser Llobera, portavoz de Sumem-Junts, confirmó que hasta seis personas de su lista renunciaron antes que Soteras, quien finalmente ocupará el cargo legalmente. La situación burocática ha demorado el proceso, pero la realidad política es cristalina: personas de ER, Junts o incluso la CUP han quedado desencantadas de estas formaciones.
El procesismo atrapado en su propia trampa
La escena tiene un evidente componente tragicómico para quienes observan la política catalana desde fuera de la burbuja progresista. Durante años, ERC, Junts y la CUP han mantenido un discurso maximalista sobre el independentismo mientras pactaban con el PSC y excluían sistemáticamente a Aliança Catalana de cualquier espacio institucional.
El alcalde Agustí Comas, de Esquerra Republicana, reconoció que legalmente no puede impedir que Soteras tome posesión del cargo. Su crítica se dirigió contra Junts por "falta de previsión", sugiriendo que el partido debería haber hecho trabajo previo para evitar este escenario o recomendar la renuncia del acta.
Las grietas del cordón sanitario
Lo verdaderamente revelador del episodio es cómo expone las fisuras internas del independentismo institucional.
La CUP, siempre estridente en su retórica antifascista, lanza acusaciones graves pero no presenta alternativas legales concretas. López acusó a Junts de "permitir la entrada de la extrema derecha" y exigió explicaciones, pero su frustración evidencia una realidad incómoda: el cordón sanitario solo funciona cuando todos los actores están dispuestos a mantenerlo. Lo que es evidente es que el acta de concejal es personal y que incluso estos pueden abandonar el grupo municipal del que inicialmente formaron parte.
Un precedente con implicaciones
Independientemente de la valoración política que cada uno haga de Aliança Catalana, este episodio marca un punto de inflexión en la política municipal catalana. Aliança Catalana sigue sumando sinergias con concejales de distintos municipios catalanes, lo que anticipa un buen resultado en las próximas elecciones municipales de mayo de 2027.