Gisela Sidera (Aliança Catalana – Girona) explica los problemas de inseguridad de la ciudad
Quien pasea hoy por Girona al caer la tarde percibe una ciudad distinta a la postal de hace unos años. Muchas familias miran el reloj antes de cruzar el riu Onyar. La conversación sobre si es seguro volver andando a casa se ha convertido en un tema recurrente entre vecinos de todos los barrios.
Son solo algunas percepciones.
Una voz gironina que apela a la “Catalunya real”
En este contexto irrumpe con fuerza la figura de Gisela Sidera, presidenta comarcal del Gironès d’Aliança Catalana. Educadora social de formación y gironina “fins al moll de l’os”, se define como una persona normal. Su implicación en política la ha convertido en una de las voces más firmes de la formación en las comarques gironines.
Militante desde hace más de tres años, Sidera asegura sentirse plenamente identificada con el proyecto que encabeza Sílvia Orriols, a quien considera “l’única política que m’ha representat mai”. Su lema resume bien esta línea: “Qui estima la terra és d’Aliança Catalana, punt.”
Para Sidera, la política no puede ser un medio de promoción personal, sino un servicio al país: “La política ha de ser servei, no benefici. Venim a servir, no a servir-nos". Desde esta mirada, sitúa la inseguridad como uno de los grandes fracasos de los gobiernos que han gestionado Girona en las últimas décadas.
Girona, de ciudad tranquila a ciudad condicionada por la inseguridad
La diagnosis que hace Gisela Sidera sobre la ciudad es demoledora. “Girona viu la pitjor etapa dels darrers 30 anys”. Según explica, actos cotidianos como salir a pasear después de las 20:30 h, volver caminando del teatro o hacer deporte a determinadas horas se han convertido en decisiones importantes.
La sensación de inseguridad es una sensación real y condiciona el día a día. Familias que dejan de utilizar ciertos parques, gente mayor que evita determinadas calles, vecinos que cambian rutas y horarios por precaución. Para Sidera, esto implica una renuncia silenciosa a una libertad básica: la de vivir la ciudad con normalidad.
A su juicio, lo más grave es que los impuestos que pagan los gironins no se traducen en seguridad, limpieza ni bienestar. Denuncia que una parte importante de los recursos “marxa fora de Catalunya” mientras Girona se queda “amb carrers bruts, foscos i abandonats”. Esto genera una imagen de dejadez que alimenta todavía más la sensación de ciudad degradada.
25 años de mala gestión: crítica a los gobiernos municipales
Sidera no limita su crítica al gobierno actual, sino que señala a los últimos 25 años de gobiernos municipales, a los que acusa de haber normalizado la decadencia de la ciudad. Habla de una “classe política apoltronada” que ha mirado hacia otro lado ante el deterioro del espacio público y el aumento de los problemas de convivencia.
En el punto de mira sitúa especialmente la gestión de la CUP al frente del Ayuntamiento de Girona. Según Sidera, la nueva tasa de basuras es el ejemplo perfecto de un modelo que carga más gasto sobre los ciudadanos y sigue la suciedad. No culpa a los trabajadores de la limpieza, sino a una dirección política que, a su juicio, prioriza el “dogmatisme ideològic per sobre del servei públic”.
Desde la perspectiva de Aliança Catalana, Girona necesita “gestió seriosa”, una administración centrada en resultados tangibles —calles limpias, iluminación adecuada, seguridad efectiva— y no en simbolismos. Y eso, insisten, no ha ocurrido en este cuarto de siglo.
Más presencia policial y fin de la impunidad
Sobre cómo revertir la situación, Gisela Sidera lo tiene claro: más presencia policial en la calle y más autoridad para los cuerpos de seguridad. Considera que hoy Girona sufre el efecto de un sistema en el que “qui la fa, no la paga”. Delincuentes que entran y salen en cuestión de horas y unos cuerpos policiales “desbordats i desautoritzats”.
Sidera defiende aplicar de forma estricta la legislación vigente, también en materia de extranjería, y reclama que los casos de inmigración en situación irregular que cometan delitos no queden impunes.
Para ella, sin una respuesta clara del sistema, la ciudad corre el riesgo de consolidarse como una “ciutat sense llei”. Hay una sensación de descontrol que se impone al derecho de los vecinos a vivir tranquilos. “Sense seguretat, no hi ha llibertat”, repite como idea central.
“Defensar els de casa”: vivienda, trabajo y seguridad
Más allá de la radiografía de la inseguridad, Sidera sitúa el papel de Aliança Catalana como la voz de la “Catalunya real”. Aquella que sufre los problemas de vivienda y de seguridad. Acusa a los partidos tradicionales de “comprar vots amb subsidis pagats amb els nostres impostos”.
Su propuesta pasa por priorizar habitatge, feina i seguretat per a qui contribueix i estima aquest país, vinculando el acceso a recursos públicos a la implicación real con la sociedad. “S’ha acabat regalar privilegis a qui només ve a aprofitar-se. La política ha de tornar a defensar els de casa”, resume, marcando una línea nítida entre el modelo que critica y el que propone su formación.
🗞️ ENTREVISTA | Gisela Sidera, presidenta comarcal d’Aliança Catalana al Gironès:
“Girona viu la pitjor etapa dels darrers 30 anys, sense seguretat ni gestió seriosa”Parla sobre inseguretat, brutícia i la necessitat de posar ordre i sentit comú a la política local 👇… pic.twitter.com/6zY1no6qBi
— Diari Girona Notícies (@Gironanoticies) November 12, 2025
Girona y su entorno: refugios y oportunidades perdidas
Sidera también mira más allá de la capital y subraya el papel de municipios del entorno como Vilablareix o Sarrià. Los considera un refugio para muchos gironins que han optado por marcharse del caos de la ciudad.
En cambio, lamenta el caso de Salt, un municipio con un casco antiguo precioso y mucha vida cultural. Según ella este pueblo ha sido abandonado por las administraciones y convertido en un espacio descontrolado y degradado.
Aun así, insiste en que Girona y su área urbana tienen un enorme potencial si se recupera el orden y la gestión seria. Calles seguras, barrios cuidados y una administración que vuelva a situar al ciudadano en el centro.
Un compromiso que no busca cargos
Lejos de presentarse como una aspirante a sillones, Gisela Sidera asegura que no se ha planteado ser alcaldesa ni ocupar cargos específicos. Afirma estar “a disposició del partit per fer el que calgui, des d’on calgui”, movida por un único objetivo: que vivir con dignidad en Girona deje de ser una heroicidad.
Aliança Catalana, con Sidera a la cabeza, quiere capitalizar ese malestar y ofrecer una alternativa que promete orden, sentido común y firmeza.