mayo 31, 2026

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Marián Mouriño no se corta, Claudio Giráldez lo entiende: ‘Hay que vender…’

El Celta de Vigo ha vivido un verano complicado en el mercado de fichajes; era necesario prepararse para una exigente temporada

El curso ha arrancado con nubes en Balaídos, más grises de lo previsto tras un verano ambicioso. El equipo compite, pero le falta filo, y a veces parece echar de menos piezas del año pasado. En ese contexto, el club ha querido explicar con calma por qué se eligió un camino incómodo. No es un relato de reproches, sino de prioridades en un fútbol cada vez más encorsetado.

Marián Mouriño ha puesto números y fechas a una realidad que suele contarse a medias. “Esto, aunque es difícil de entender, es como un crédito que te da LaLiga”, explicó, hablando sobre la necesidad de cuadrar cuentas, FPF para los amigos, cada verano. “Porque has vendido las temporadas anteriores y te lo puedes gastar o no”, añadió con franqueza.

Pero esa elasticidad tiene una devolución obligatoria cuando se pisa el límite sin red. “Si gastas por encima de tu límite salarial, lo tienes que reponer a final de año”, subrayó. “Eso lo haces vendiendo”, remató, aceptando el peaje de competir y cuadrar cuentas a la vez.

La operación que hizo posible el verano

En ese marco llega el punto delicado del discurso, asumido sin rodeos por la dirigencia. “Yo salí diciendo que no iba a vender por vender”, recordó Mouriño sobre el plan inicial. “Pero llega una oferta que trae el representante de Fer López que a todas las partes nos interesa”. El futbolista, precisó, también empujó hacia esa puerta abierta en el calendario financiero. “Fer está dispuesto a irse, quiere irse, y a nosotros nos satisface la oferta”. “Lo vendemos”, concluye, porque la propuesta superaba los veinte millones y cumplía plazos clave.

El club no esconde que aquella entrada de caja sostuvo el resto del verano deportivo. “Si no se producía una venta por un importe así antes del 30 de junio, era imposible”, admitió. “No hubiéramos podido afrontar la compra de Ilaix, traer a Borja, traer a Bryan, a Ferran…”. También llegaron Ionut Radu y perfiles que elevan la rotación en un calendario con Europa. Giráldez gana alternativas para ajustar planes sin castigar siempre a los mismos once. Es el tipo de profundidad que no se improvisa cuando comienzan los viajes y los miércoles decisivos.

“La mejor de las malas decisiones”

Mouriño no maquilló el componente emocional de desprenderse de una pieza de la casa. “Tienes que tomar la mejor de las malas decisiones. Siempre te duele, por supuesto”, reconoció. El mensaje, comparten en el vestuario, busca blindar al grupo en plena transición competitiva. La presidenta asume críticas y recuerda que los objetivos requieren un equilibrio poco glamuroso. La plantilla entiende el guion: sostener el rendimiento hoy para no empobrecer mañana.

El discurso no se limita al pasado cercano, también mira a la próxima fotografía del club. “Esta temporada también tenemos que llegar a final de temporada y vender”, avanzó con transparencia. “Todos los clubes tenemos que vender para seguir en esa rueda de poder fichar”, sentenció. Giráldez lo compra porque conoce la liga y sus márgenes, estrechos y cambiantes. Si el equipo convierte dudas en puntos, el mercado llegará con menos urgencias y más elección. En eso está el Celta: competir hoy para decidir mañana, no para improvisarlo.

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