junio 9, 2026

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La polémica arbitral azota también al Villarreal, Marcelino estalla: ‘No entiendo…’

El Submarino Amarillo perdió por la mínima en Londres en su regreso a la Champions League con un grave error de Luiz Junior

El Villlarreal inauguró una nueva participación en la Champions League de la forma más amarga posible. Cayeron por la mínima frente a todo un Tottenham. Algo factible, por supuesto, pero el modo en el que se desarrolló el duelo, con errores individuales de calado y polémica arbitral, ha hecho mella en La Cerámica.

Las noches europeas suelen girar por pequeños detalles y el Tottenham Stadium no concede margen al tropiezo. El Villarreal empezó incómodo, siguió compitiendo con valentía y acabó mordiéndose la lengua. La sensación general, dentro y fuera del vestuario, fue de frustración por cómo se inclinó la balanza.

Un gol impropio y dos acciones que cambiaron el tono del partido

El vigente campeón de la Europa League se adelantó muy pronto; y lo hizo sin rematar a puerta. Un centro raso de Bergvall rebotó en Luiz Junior, que no blocó con firmeza, y el balón acabó entrando tras una carambola cruel. El guardameta pidió perdón al banquillo, mientras Marcelino pedía cabeza fría para reconstruir el plan.

El equipo reaccionó con personalidad. Pepe asumió galones, ganó duelos y obligó a Vicario a intervenir. Buchanan tuvo el 1-1 tras un pase del marfileño, pero cruzó demasiado. Con el partido ya en zona caliente, llegaron las jugadas polémicas. En el 65’, Xavi Simons, amonestado, frenó una transición con una patada a destiempo sobre Pepe. Obrenovic señaló la falta, pero guardó la segunda amarilla, encendiendo la protesta de Marcelino, que terminó amonestado.

La acción que desató la indignación apareció en el 84’. Moleiro filtró un pase al espacio y Mikautadze ganó la posición a la pareja de centrales. Van de Ven lo derribó fuera del área cuando encaraba ya a Vicario, con el compañero más cercano claramente a contrapie. El árbitro pitó falta y mostró amarilla. Archivo VAR calificó la jugada como roja directa y criticó que la sala de vídeo “se lavara las manos”.

Marcelino, entre la queja y el orgullo: “Todos hemos visto las dos rojas”

El técnico no escondió su enfado en sala de prensa. “Todos hemos visto las dos rojas, han sido evidentes. La segunda, sin explicación alguna. No entiendo cómo un árbitro internacional no saca roja en una acción tan clara”, sentenció. Sobre la de Simons fue igual de rotundo: “No hay opción de jugar el balón”.

Más allá de la polémica, Marcelino defendió a los suyos. “No es justa la derrota. Tuvimos las más claras y les dejamos sin control del partido”, valoró. Y arropó a su portero tras la cantada: “Solo se equivocan los que están en el campo. Soy el máximo responsable. Hoy perdimos porque no encontramos el gol ni la pizca de suerte necesaria”.

El duelo deja lecturas contrapuestas para el Submarino. Juego reconocible, personalidad en un estadio grande y capacidad para generar ocasiones ante un rival en racha. Pero también una factura cara en eficacia y, esta vez, decisiones arbitrales que pesaron demasiado. En una fase de grupos que no perdona, sumar pronto se convierte en obligación. El rendimiento competitivo ya está; ahora falta que la moneda caiga del lado amarillo y que el arbitraje no vuelva a ser protagonista.

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