Un aparatoso accidente registrado en la C-32, a la altura de Esplugues de Llobregat, ha vuelto a poner en evidencia los peligros de la conducción irresponsable. Un conductor protagonizó un choque que, más allá de los daños materiales, dejó un reguero de irregularidades que han derivado en su detención. El individuo, que conducía bajo los efectos del alcohol, se negó a realizar las pruebas de alcoholemia, carecía de puntos en el carnet y, para rematar, se resistió activamente a la autoridad.
El suceso tuvo lugar en la tarde del sábado en uno de los tramos de la C-32. Tras el impacto del vehículo, agentes de los Mossos d'Esquadra acudieron al lugar para gestionar el siniestro y verificar las circunstancias en las que se produjo. Fue en ese momento cuando descubrieron que el conductor presentaba claros síntomas de embriaguez, por lo que se le solicitó que se sometiera a las pruebas de alcoholemia. Sin embargo, lejos de colaborar, el implicado se negó rotundamente.
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Las sospechas de los agentes se vieron confirmadas cuando comprobaron que el conductor, además de encontrarse presuntamente bajo los efectos del alcohol, no tenía puntos en el carnet de conducir, lo que significa que no debía estar al volante. La situación escaló aún más cuando el individuo mostró una actitud agresiva, resistiéndose y desobedeciendo las órdenes de los agentes.
Detención por imprudencia grave
Dada la acumulación de infracciones y la conducta del conductor, los Mossos d'Esquadra procedieron a su detención, no solo por la negativa a realizar las pruebas de alcoholemia y la conducción sin puntos, sino también por provocar lesiones debido a su imprudencia grave. La autoridad policial no ha revelado la identidad del implicado ni si contaba con antecedentes previos, aunque el caso ha generado un importante revuelo.
El vehículo del detenido, que quedó visiblemente dañado en el siniestro, fue retirado de la calzada para evitar nuevos accidentes en la vía. Mientras tanto, el tráfico en la C-32 sufrió retenciones momentáneas debido a la actuación policial y la posterior retirada del coche siniestrado.
Un problema recurrente en las carreteras
Este tipo de incidentes no son aislados. Según datos de la Dirección General de Tráfico, la conducción bajo los efectos del alcohol sigue siendo una de las principales causas de accidentes en España. Las autoridades recuerdan que negarse a una prueba de alcoholemia está tipificado como un delito en el Código Penal y puede conllevar penas de prisión, multas elevadas y la retirada del permiso de conducir por periodos prolongados.
Los Mossos d'Esquadra han reiterado la importancia de la responsabilidad al volante y han recordado que las campañas de control de alcoholemia y drogas seguirán intensificándose para evitar que conductores irresponsables pongan en peligro sus vidas y las de los demás.